Lo que nunca veremos de nosotros mismos

lo que nunca veremos de nosotros mismos, Juan López de Ael

Juan López  Ael (Vitoria-Gasteiz)

Colgada de un interrogante hueco
mezo mis desidias
como un loco,
amasándolas en una tregua fugaz
mientras mis ojos desorbitados
se apremian en buscar
por los resquicios de las esquinas
el por qué de tanto ruido.

Demasiado ruido
para poder oír tu voz callada.
Demasiado ruido
para sentir tu mirada huérfana
clavada en mi espalda

No quiero girarme
porque me da miedo encontrarte,
porque temo no reconocerte,
no reconocerme entre tanto ruido

Desde que te perdí
no ceso de buscarte en los espejos,
más no descubro
el brillo de tus ojos
en la mirada perdida
que encuentro.

¿Por qué hay tanto ruido?
¿Por qué no cesa el ruido?

Una tregua de silencio,
sombra de una paz olvidada,
llega con una respuesta extraviada
en un laberinto de cojines enmohecidos.

Cuándo oiré de nuevo tu voz calmada;
ese monólogo callado
que son luces del adentro.
Cómo añoro tu sonrisa valiente
que no está nunca de vuelta de nada,
y tus imposibles ojos de niña,
mirando así,
despacio,
sin prisas…

Reencontrarme
frente a frente
como en un duelo
con tu mirada;
rostro desnudo en mi espejo de desidias.

No asustarme de mí misma,
no esconderme en la coraza gris
del naufragio.

Mayca Soto (Barcelona)

***Estamos de vacaciones, las colaboraciones y respuestas creativas se atenderán a la vuelta.***

(una colaboración o respuesta creativa máximo por persona)

Disculpen las molestias.

DEMASIADO SOL (Experiencia veraniega “La Poesía no muerde”)

Jesús Pullido

Jesús Pullido

Decías que mi boca

era demasiado pequeña

para abarcar

el poder de tu palabra

grandilocuente

que llenaba todos los veranos

las comidas

humo de tabaco

sobremesas de domingo

 

De fuego estabas hecho

escondías como un maestro del olvido

a tu sombra.

Puro sol

en tu lengua

tus labios

tus manos

tus pasos

¿Dónde dejaste tu huella indeleble?

 

Mi refugio

mi silencio de palabras

al que no llegaste jamás

ni te invité

 

-¿Me quieres?

-Claro, qué pregunta

 

Quizás en las cuatro paredes de aquel pequeño ascensor

planeabas ya tu huida

Qué extraño,

nunca me sentí como una huérfana

 

Alzaste un monumento en nombre del poder del arrojo

al que no fui capaz de escalar

 

tampoco le envié flores

ni le dediqué reverencias

 

La carencia de agresividad, decías:

te invalida para la vida

no permite atravesar fronteras

esas que tú tan bien conocías

que ya habías conquistado

raudo

veloz

sin visados

ni permisos

ni ataduras

ni añoranzas estúpidas

que de nada te servían.

La culpa era un incómodo tacón roto

que jamás calzaste

o evitaste

con espíritu aguerrido y afamado

 

Pocas veces te vi en mis primeras fotos

 

Decías que la timidez

no era digna de tu estirpe

que sólo servía para amamantar a crías desvalidas

sin futuro

sin futuro

 

¿Dónde estabas cuando nombraron mi sexo?

No te vi en aquella habitación triste,

ya emprendías el primer paso de tu escapada

¿Y sabes? Nadie te dijo que no fue ella sino tú,

no fuiste capaz de engendrar al varón

que tanto deseabas,

huérfano

que anidabas

en que te convertiste

 

Tuvimos que aprender a buscar

a intuir

los resquicios

de tu amor

confundido

en nuestra propia mirada

 

Fue

ha sido

es

una búsqueda de amor

 

Es y será

un no hundirse

en la desesperanza

 

Y a pesar de todo

me diste tus ojos

luz en la mirada

paso firme

coraje

y el renacer desenvuelto

de las lágrimas

como el ave fénix

que tan bien conocías

y que no veías

en esa sangre también tan tuya

 Siguiendo los pasos de la creación: 

Imagen: Jesús Pullido (Venezuela)

http://galeriajesuspulido.blogspot.com

**Miembro GaleriZarte http://www.galerizarte.wordpress.com***

Poema: Mayca Soto (Barcelona)

http://www.elgrisdeloscolores.wordpress.com

Voz: María G.Vicent (Barcelona)

 http://temiromemiras.wordpress.com/

 http://maria-ayertodoempezo.blogspot.com.es/

 

 

De verano dices (Experiencia veraniega “La Poesía no muerde”)

respuesta Mayca 2De verano y de poesía,
anuncias.

Entonces intento hablar
del sol
del calor
del azul del mar
de las olas
del amor
¡Qué tópico!

Y de los fulgores que se desvanecen
con la misma rapidez con la que siempre se derrite sólo mi helado.

De los colores ávidos, como reyes,
por los que me desvivo
aún en el más crudo de los inviernos.

De los cuerpos exhaustos
expuestos
a la intemperie de la sal.

De esos amores,
no puedo evitarlo,
locos, locos,
quemados y
a contraluz
en los bares
y en las calles que arden
en fiestas
repletas de gente.

Siempre hay música estridente en verano
y un gusto por lo efímero que conquista .

Y ese aire que me despeina y me enamora
el mismo aire que un día levantó mi falda
revolcó mi pelo
y me reveló
lo feliz que podía ser en el desorden
de los besos
en el caos de esos días imprevistos
que nacen sólo
para morir
y renacer
convertidos en otros.

¿Sabes qué ocurre?
A pesar de que las ventanas
están ya abiertas
de que el aire que ventila cada mañana
religiosamente
la casa
trae las semillas de flores arrancadas,
en otros balcones muertas.

A pesar de que mis pies
buscan el consuelo
en el frío de las baldosas.
De que hace días
que mis jerseys de lana
yacen desordenados
dentro de mi armario
sin que logre poner orden
al asombro
de su abandono.

A pesar de que mi balcón
luzca como ninguno
con esos geranios rojos
y esa tupida menta
que me pide a gritos que la ponga dentro de la fresquita jarrita de te verde de la nevera
antes de que se seque de pena

A pesar de toda esa alegría que
inunda las calles
como nunca

Sigue

sigue sin piedad

reclamando en mí
un lugar
este invierno

Siguiendo los pasos de la creación:
Poema: Mayca Soto (Barcelona)

http://www.elgrisdeloscolores.wordpress.com

Voz: Patty Escalante (Caracas, Venezuela)

Imagen: Hélène Laurent

http://www.desenredopoesia.wordpress.com

http://www.galerizarte.wordpress.com

DEMASIADO RUIDO

 

lo que nunca veremos de nosotros mismos, Juan López de Ael

Lo que nunca veremos de nosotros mismos, Juan Lopez de Ael

Poema de Mayca Soto en respuesta a la imagen de Juan López de Ael

Colgada de un interrogante hueco
mezo mis desidias
como un loco,
amasándolas en una tregua fugaz
mientras mis ojos desorbitados
se apremian en buscar
por los resquicios de las esquinas
el por qué de tanto ruido.

Demasiado ruido
para poder oír tu voz callada.
Demasiado ruido
para sentir tu mirada huérfana
clavada en mi espalda

No quiero girarme
porque me da miedo encontrarte,
porque temo no reconocerte,
no reconocerme entre tanto ruido

Desde que te perdí
no ceso de buscarte en los espejos,
más no descubro
el brillo de tus ojos
en la mirada perdida
que encuentro.

¿Por qué hay tanto ruido?
¿Por qué no cesa el ruido?

Una tregua de silencio,
sombra de una paz olvidada,
llega con una respuesta extraviada
en un laberinto de cojines enmohecidos.

Cuándo oiré de nuevo tu voz calmada;
ese monólogo callado
que son luces del adentro.
Cómo añoro tu sonrisa valiente
que no está nunca de vuelta de nada,
y tus imposibles ojos de niña,
mirando así,
despacio,
sin prisas…

Reencontrarme
frente a frente
como en un duelo
con tu mirada;
rostro desnudo en mi espejo de desidias.

No asustarme de mí misma,
no esconderme en la coraza gris
del naufragio.

 

Mayca Soto (Barcelona)