Ballesta (Poema busca imagen)

A Diana Ballesteros

Acá, mis manos,
a veces dialogan con tus manos
y establecen un lazo de palabras dichas
que no requieren interpretación.

Como un propio y
catastrófico lenguaje perfeccionado
con el paso
del tiempo.

Mis manos te hablan a través del silencio
de arañones,
de caricias,
de pellizcos
a través de la melancolía.

Te conservo dentro,
muy dentro,
en la memoria
de la punta de mis dedos.

El tacto con tu cuerpo
envuelto en una terrible y sucia
sábana de lamentos.

Aquí te tengo,
en la punta de la lengua en forma de dulce
en los labios,
en el cigarro,
te llevo hasta por debajo de las uñas,
de mi piel,
te expulso tan sólo
para volver a absorberte
con un fuego purificador y colérico.

Te llevo en la garganta,
en forma de palabras no dichas,
encrispadas,
en un solo y lamentable
nudo seco y carraspero.

 

Te necesito,
mon amour,
mon chéri,
Ballesta mía,
te necesito para romper con este
ensordecedor silencio.

Para quebrar el cristal
de esta infernal barrera,
entre tu cuerpo
y mi cuerpo.


Alejandro Cruz  (Ciudad de México)


Poema busca imagen (propia y apropiada)

lapoesianomuerde@gmail.com

(Con nombre, apellido, ciudad y enlace)


Acceso a las imágenes que aún buscan poemas

Acceso a los poemas que aún buscan imagen

Lo sé bien (Poema encontró imagen)

Desmoral

Desmoral


Y sé, amor mío
que tal vez te extraño
más allá de lo que te mereces,

Y sé que también
el olvido es un riachuelo
de agua turbia
que gotea,
gota a gotita,
en el cráneo de quien
intenta olvidar algo.

Sé que no vas a estar
más aquí, donde te necesito
porque te necesito siempre
y en todos lados,

Pero tú
ya no estás nunca
ni en ningún lado.

Te has ido
y me dejaste cenizas
en las manos
y me siento idiota
y me siento estúpido
por haberte perdido.

Sé que llegará el día
en que el olvido
sea inevitable

Que no voy a recordar
más tu aroma
ni reconoceré entre la multitud
el color de tu cabello

Sé que llegará ese día
pero mientras llega
aquí me tienes bebiendo
y echándote de menos.

Dicen que de amor nadie se muere
qué pasa si soy el primero
que termina muriéndose.

Sé que llegará el día
en que tus manos
ya no me hagan falta
ni tus besos
ni tu cuerpo

Que llegará el día
en que tu amor
ya no me queme

Pero mientras llega el día
déjame cocerme a fuego lento
en las llamas de tu infierno.


Poema: Alejandro Cruz. (Ciudad de México.)

Twitter: @Aleksiete


Imagen: Desmoral (Barcelona)
http://juliamoral.com/

Locura.

“A Diana Cervantes, por supuesto”

Has experimentado la locura? Yo sí, de esa socialmente aceptada llamada amor.
Lo he dado todo por una mujer, lo di todo hasta quedarme pobre; pero no hablo de finanzas sino de sentimentalismo.
La he amado hasta que mi cordura expiró y entonces, comencé a amarle con locura.
A amarla en todas sus vertientes: enojada, histérica, impulsiva, excitada, triste, confundida; he amado todas sus facetas, aun las que me dañaban, aun cuando me destruía más de lo que me curaba.

La he amado de la única manera en que debería amarse; sin razón y sin motivo.
Porque si fuese una decisión no sería amor.
Porque he desgarrado las vestiduras de las nubes y he bebido whisky en su nombre.

La he amado y sigo amándola; porque no expira, no pasa. No es fiebre ni una gripe cualquiera; es esa locura socialmente aceptada llamada amor.

Y me muero de ganas porque vuelva, porque me acaricie el rostro y me deje preguntarle: ¿por qué has tardado tanto?
Porque me siento a morir sin ella, porque respiro en la esperanza de que un día vuelva, y si no vuelve, al menos este parece ser un buen sitio para sentarse a esperar.


Poema: Alejandro Cruz. (Ciudad de México.)

Twitter: @Aleksiete


Poema busca imagen (propia y apropiada)

lapoesianomuerde@gmail.com

(Con nombre, apellido, ciudad y enlace)

Acércate (Imagen encontró poema)

 

Juan López de Ael (Vitoria-Gasteiz)

Juan López de Ael (Vitoria-Gasteiz)


Acércate, mujer.
¿No  te apetece iniciar el fuego?
y que el eco de tus gemidos
germinen en el punto
máximo del éxtasis.

Vamos a deshacernos de todo aquello que nos sobra;
de los complejos,
de la mente en su totalidad
y de ser necesario,
de nosotros mismos.

Ya no quiero esta ropa,
me estorba para lo que quiero hacer contigo.
Ya no quiero el cigarrillo,
el humo me estorba para mirarte.

Vamos a bailar al compás del viento.
Dejemos entrar la luz,
la de la noche,
para alumbrar el corredor de tu espalda.
Vamos a perdernos sin intención de volver,
en el otro,
en las caricias que pronunciamos con presurosa avidez.

Déjame ver tus ojitos
Como el café amargo y negro que tanto me gusta
vamos a ser magia,
vamos a hacer magia
Acércate mujer, no tengas miedo del incendio
Porque estas ruinas
que ves después del desastre
son todas tuyas
estas ruinas que soy ahora
te pertenecen íntegramente

Porque aun cuando no tenga nada más que ofrecerte
mujer,
te ofrezco lo que queda de este hombre.


Poema: Alejandro Cruz. (Ciudad de México.)

Twitter: @Aleksiete


Imagen: Juan López de Ael (Vitoria-Gasteiz)

Lo sé bien

Y sé, amor mío
que tal vez te extraño
más allá de lo que te mereces,

Y sé que también
el olvido es un riachuelo
de agua turbia
que gotea,
gota a gotita,
en el cráneo de quien
intenta olvidar algo.

Sé que no vas a estar
más aquí, donde te necesito
porque te necesito siempre
y en todos lados,

Pero tú
ya no estás nunca
ni en ningún lado.

Te has ido
y me dejaste cenizas
en las manos
y me siento idiota
y me siento estúpido
por haberte perdido.

Sé que llegará el día
en que el olvido
sea inevitable

Que no voy a recordar
más tu aroma
ni reconoceré entre la multitud
el color de tu cabello

Sé que llegará ese día
pero mientras llega
aquí me tienes bebiendo
y echándote de menos.

Dicen que de amor nadie se muere
qué pasa si soy el primero
que termina muriéndose.

Sé que llegará el día
en que tus manos
ya no me hagan falta
ni tus besos
ni tu cuerpo

Que llegará el día
en que tu amor
ya no me queme

Pero mientras llega el día
déjame cocerme a fuego lento
en las llamas de tu infierno.


Alejandro Cruz. (Ciudad de México.)

Twitter: @Aleksiete