Reflejo-cicatriz

Mi reflejo es un cómodo

recinto cicatriz

como colillas de cigarro

en la marea del mar,

un desecho ramplón

de los años y los amigos

con la rima eléctrica

de los estómagos de ballenas.

Nutrido entre azoteas y balcones

desahucio de adquirir tetas fácilmente

mi reflejo es un embutido emotivo

huella despilfarradora, dilapidación de letras

romances y canciones amorosas en inglés.

Cómo soviet triunfante, mi reflejo no deja de luchar

aunque su futuro sea una rápida caída

silencio resquebrajado así metal y metralleta

como café con leche o beisbolista caribeño.

Mi reflejo es la punzada de los amores vueltos fantasmas

primaveras de madera seca

lechones que alimentan las aristas del desconsuelo.

Mi reflejo más que bao es una cloaca espiritual

que arde como los libros de Giordano Bruno

o un auto de fe en Cartagena en el siglo XVII.

Fue un rompecabezas torpe de vampiro sacrílego

fue una marejada de plástico derretido

un cerillo apagado por la lluvia

una sonrisa inquisidora de la inocencia.

Aquello de la vida misma, nombre y astilla del verbo,

fulmina el ápice geométrico de mi reflejo,

más armonía del barroco alemán que fulgor racional

cual juicio neoclásico:

escrito entonces refleja un proyecto de autismo existencial.

Gallo cantando amanecer del ego irradiado

exteriores y huellas

luces infértiles como plagas fumigadas en los campos

de la tortura global, en el agro del ser digitalizado.

Contra los escombros juveniles,

llamados fracaso de la tristeza patológica,

reflejar los escondites o desfalcos

de la economía personal;

así las conchas de la playa

se contaminan con el alquitrán;

así el petróleo es un magma negruzco,

incendio retorcido de recuerdos e imágenes;

así el agro global del no ser nadie

es una mutación acuífera y sonámbula;

así el alfabeto naufraga en la cañería de mi mediocridad.

Los atardeceres que fueran hermosos

consiguen una memoria sepia de mi reflejo.

Sin presentar las pruebas de su juicio

mi reflejo es la versión cómoda de una cicatriz.


 

Rómulo Pardo Urías (Hermosillo, Sonora. México)

http://romulaizerpardo.com


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Un comentario en “Reflejo-cicatriz

  1. “Así el alfabeto naufraga en la cañería de mi mediocridad.”
    Tu alfabeto nada bien, creo, que repetí lo leído en frenesí viral
    y aunque el mundo sea cicatriz sin curar,
    y aunque desconozca tu mediocridad,
    en tu alfabeto leí ramalazos de poesía ¿Quizás fugaz?
    ¡Tú sabrás!
    Yo solo me dediqué a disfrutar.

    Le gusta a 1 persona

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