Entrevista a “Morrosko” (webserie)

Hoy, me apetece presentaros algo inusual en La poesía no muerde, lo primero porque ya sois varios los que me comentáis mediante correo electrónico que echáis de menos unas recomendaciones o el saber más sobre los gustos de la que está en la sombra de este espacio colectivo. Pues, a ello voy con mi ultimo descubrimiento: no se trata de un libro, ni de un artista visual, ni de un poeta, ni de la voz española de Morgan Freeman sino de una web serie española que desde mi punto de vista promete. Lo primero por la calidad de la misma, no es que opine que se suele descuidar cuando se habla de serie web, mmm (Hélène no te metas), pero sí creo que no se le suele dar tanta importancia como aquí es el caso. Y lo segundo, porque en tres episodios he conseguido coger un cariño especial a este personaje “raruno” llamado Morrosko. Por lo que sin dudar ni un poco me puse en contacto con su creador, Urko Sáenz de Buruaga, con el fin de compartirlo con vosotros. Espero que os guste, o no, pero que no os deje indiferentes…

 

  1. ¿Cómo nació la idea de Morrosko?

Morrosko es el resultado de poner en orden un montón de ideas sueltas que había ido recopilando durante un tiempo y que al principio ni siquiera tenía muy claro qué hacer con ellas. Cosas que se me iban ocurriendo y las iba a puntando, sin una pretensión concreta. Eran ideas ucrónicas que se me ocurrían en situaciones cotidianas, en las que pensaba: “Si en vez de hacer lo que acabo de hacer, si en lugar de comportarme como marca el protocolo, hubiera hecho esto o respondido aquello, ¿que habría pasado?”.  Otras veces era simplemente imaginar cosas que no estaban pasando, pero que podrían haber pasado en esa situación concreta si a alguien se le hubiera ocurrido decir algo de forma diferente o hacer otra cosa. Como ver una realidad extendida. Como si al mirar un espejo, el reflejo que devuelve fuera diferente de la realidad original.

Aunque en un principio no le di mayor relevancia, cuando me propuse dar una unidad a todo el material, este planteamiento de plasmar una realidad paralela resultó ser el que marcara la filosofía de la serie (una sátira de los convencionalismos sociales y el comportamiento humano) y la definición del personaje (un personaje con una visión muy particular de la vida).

Cuando decidí hacer algo con esas ideas, mi primera intención era hacer algo bastante casero, casi en plan YouTuber y hacer todo yo mismo grabándome con el móvil. Obviamente, todavía no tenía los guiones escritos. De haber seguido con esa premisa, ni por asomo habría terminado haciendo lo que finalmente hemos hecho. Pero aquella primera idea, quizá un poco disparatada, me sirvió por lo menos para empezar a poner el proyecto en marcha, aunque todavía estaba en una forma muy básica.

A este planteamiento inicial, de querer hacerlo todo solo, le llamo el ‘pecado original’ de la serie, que es el culpable de que todo gire demasiado en torno al personaje de Morrosko y el resto de personajes apenas tenga desarrollo. Si la serie continúa, intentaré cambiar esto.

Antes siquiera de sentarme a escribir los guiones, empecé a desarrollar las ideas que tenía sueltas, agrupándolas en lo que podrían ser diferentes capítulos (aunque hemos grabado cinco, hay ideas para bastantes más). En mi cabeza, también empecé a dar forma a lo que sería el personaje. En esta fase todavía no había definido esa unidad conceptual que he comentado al principio. Además, todavía pretendía ser el único actor, y pensaba en trucos mediante los cuales poder interpretar los diferentes personajes que intervinieran. Pero ya empecé a ver la necesidad de contar con alguien más en el apartado técnico.

Intenté implicar a mi hermano, que también se mueve en temas audiovisuales, pero no tenía tiempo. Así que se lo propuse a mi prima, y anduvimos una temporada reuniéndonos y pensando cómo hacer las cosas, mientras yo terminaba de desarrollar los guiones. Aquí fue donde empezó la metamorfosis.

Escribí los guiones dando más importancia a la historia que al formato, y así empezaron a nacer personajes y escenarios bastante variados. A la hora de producir, muchas veces pensaba que tendría que haber sido más fiel a la idea de hacerlo con los mínimos recursos, casi casero, porque en algunos momentos parecía que nos metíamos en unos fregados bastante gordos para los medios que teníamos. Pero gracias a ser un poco inconsciente, ha salido bien y hemos sobrevivido.

  1. “Morrosko” ¿tiene algún significado?

Morrosko es una palabra en euskera que se podría traducir, más o menos, como chico fuerte (según el diccionario: “mocetón, muchacho robusto”). Realmente, no lo escogí por el significado. Estaba buscando un nombre con sonoridad y que fuera diferente. ‘Morrosko’ me vino a la cabeza bastante pronto porque recuerdo que mi padre lo utilizaba cuando yo era pequeño para dirigirse a mí de forma cariñosa. Tuve claro desde el principio que me iba a quedar con ‘Morrosko’ porque suena a nombre, pero no lo es, por lo que es muy improbable que alguien lo pueda asociar a otra persona. Y además, aunque la serie es en castellano, el nombre le aporta cierta esencia vasca, que luego también se encuentra en pequeños detalles como saludos o alguna otra expresión. Pero lo más importante, para mí, es que tiene mucha sonoridad y se queda fácilmente en la memoria.

  1. ¿Por qué optar por una web serie? ¿Crees que se trata de un producto de segunda?

Cuando se empezó a explorar este formato sí que era más como un experimento. Y, sobre todo, como un primer paso de creadores/as que buscaban un poco de visibilidad para conseguir una oportunidad en formatos entonces más profesionales, como la televisión o el cine. Pero hoy en día no sólo es un formato plenamente consolidado, sino que además hay canales y plataformas, como Flooxer o Playz (que pertenece a  RTVE), dedicadas expresamente a las webseries o a otros contenidos digitales. Y eso sin ir a casos más grandes como Netflix, que, estrictamente hablando, lo que produce son webseries.

Pero incluso en producciones más pequeñas, el estándar de calidad ya es muy alto. Antes de meterme de lleno con Morrosko, pensaba que iba a ser casi un pionero haciendo una webserie de calidad tan cuidada. Pero me puse a investigar un poco y vi que hay un montón de gente haciendo webseries y que además tienen muy buenos medios. Nuestro equipo técnico somos 6 personas, contando maquilladora y ayudante, y grabamos prácticamente con una cámara, un micrófono y dos focos. Y luego ves las webseries más modestas, que se ven a sí mismas como “pequeñas” respecto a otras producciones, y ellas ya tienen igual a 20 ó 30 personas trabajando en la serie de manera profesional.  ¿Entonces nosotros qué somos, si ésas son pequeñas?

Lo que quiero decir es que la webserie ya no es una mera puerta de entrada, sino un fin en sí mismo. Hay gente, incluso profesionales que han trabajado ya en televisión y en cine, cuyo objetivo es hacer una webserie. A secas. No hacer una webserie para ganar experiencia o notoriedad y luego pasar a la televisión. Hacen webseries poniéndolas al mismo nivel que cualquier otro producto. Si lo piensas, es bastante lógico, porque ahora donde está la mayor parte del público es en Internet, y era cuestión de tiempo que el mundo audiovisual se viera obligado a adaptarse a esta realidad.

Creo que en este proceso se ha perdido un poco el lenguaje propio de Internet, y en lugar de adaptar los contenidos a ese lenguaje o al formato, se han volcado a Internet los contenidos que ya se estaban haciendo en los canales tradicionales. Con mayor libertad, quizá, pero lo mismo, al fin y al cabo. Desde el punto de vista del creador que lo que realmente quiere es hacer televisión, es normal que adopte esta postura. Pero, en mi opinión, pierde la riqueza potencial que ofrece el medio. En cierto modo, es como si la televisión tradicional nos hubiera vuelto a ganar la partida. El hecho de tener la posibilidad de producir al mismo nivel que la televisión nos ha llevado a sacrificar voluntariamente una parte de la libertad creativa y la independencia de Internet, que era su mayor ventaja. Igual es algo sobre lo que deberíamos reflexionar las personas que generamos contenidos para Internet: si estamos aprovechando todo el potencial que tiene.

De alguna manera, yo con Morrosko he intentado mantener esa esencia, aunque fuera un poquito. En gran medida, porque la idea inicial no era hacer una webserie, sino hacer algo más en plan YouTuber. Entonces, ahí han quedado, por ejemplo, las introducciones y despedidas de cada episodio hablando directamente a cámara. Aparte, mi intención era explotar el personaje mucho más en las redes sociales, sobre todo en Twitter. Pero ahora mismo no tengo el tiempo suficiente… y la serie tampoco tiene una comunidad demasiado grande en redes sociales. De todas formas, sí que iré haciendo cosas, aunque sea a otro ritmo.

Respecto a la pregunta de por qué una webserie, en parte ya la he respondido. La idea inicial no era hacer una webserie, sino montar un canal de YouTube al que subir vídeos casi caseros. Es decir, no pensé “quiero hacer una webserie, voy a hacer bien el planteamiento y, a partir de ahí, desarrollarla”, sino que fue al revés: tenía un montón de ideas, y empecé a desarrollarlas por un camino, hasta que, después de darles muchas vueltas, el formato de webserie se presentó como la forma más viable de que funcionara, porque me pareció que como simples vídeos de un solo chiste no tendrían mucho recorrido.

A la hora de desarrollar las ideas, les fui dando una unidad. Morrosko nació como ese elemento de unión, que acabó por darle forma de serie al proyecto. Al final, construí todo alrededor de Morrosko, sobre todo porque al principio pensaba que sería muy difícil conseguir implicar a otras personas y creé todo pensando en depender lo menos posible de otros personajes. Entonces, el mayor fallo que le veo a la serie, haciendo un poco de autocrítica, es que, en lugar de plantear la serie y alrededor de eso construir el argumento y los personajes, tenía el personaje y las tramas, y les di forma de serie. El ‘pecado original’ que comentaba antes. Por eso, si Morrosko sigue, o si alguna vez hago otra serie diferente, ése es un aspecto que tendré muy en cuenta.

  1. Ese humor picante… ¿De dónde sacas la inspiración?

Gracias por lo de ‘picante’. Sé que no es un humor fácil, pero creo que es parte de la esencia de Morrosko. Algunos me han dicho que para llegar a más gente, debería hacer un humor más accesible. Otros, todo lo contrario: que precisamente lo que les gusta es que no sea el típico humor facilón. Yo tengo claro que el humor de Morrosko es el que quiero. De hecho, ese tipo de comedia es el germen de todo. Si no fuera así, no sería Morrosko, sería otra cosa. Es una serie esperpéntica, crítica con los convencionalismos sociales, y por tanto, tiene que ser así de irónica.

Viene de mirar las situaciones cotidianas con una mirada crítica e incisiva, sacando punta a todo. Morrosko es un poco mi altavoz secreto: dice las cosas que pienso y no puedo decir, porque no estaría bien visto. No digo que todas sean cosas que me parezcan mal o que esté en contra de ellas. A veces, son simplemente situaciones que me parecen un poco surrealistas, aunque yo también lo haga, como lo de decir siempre lo mismo cuando estudias un idioma, como en el último capítulo; o las formas que tenemos de evitar los silencios incómodos, como en el del ascensor.

Otras ideas parten de una situación concreta muy habitual que en sí no tienen por qué ser motivo de risa, pero luego las he deformado hasta un punto surrealista, como el episodio de la madre. Quizá la escena en la que más de mí hay en Morrosko es la del monologuista. En la vida real, a veces soy demasiado perfeccionista, pero normalmente me muerdo la lengua. Si esa escena sucediera en la vida real, veríamos a Morrosko como un pedante. Pero al haber presentado antes al personaje con ese prisma de comedia, su pedantería nos resulta graciosa.

Luego también hay muchos gags que derivan simplemente de ese ejercicio de ucronía que comentaba al principio, o simplemente de imaginar situaciones disparatadas en momentos cotidianos. O el caso más curioso puede ser el del “chiste de azulado” del primer capítulo. Ese chiste no estaba en el guión. Bueno, mejor dicho, casi hasta el último momento lo que aparecía en el guión era simplemente que Morrosko contaba el chiste. Pero lo contaba bien, normal. Unos días antes de quedar para ensayar con el resto de actores/actrices, revisando el guión, se me ocurrió alargarlo haciendo que Morrosko diera todas esas explicaciones. Fue una “ida de olla” que escribí de un tirón y casi sin pensar. Igual por eso quedó tan natural. Bueno, pues al final ha sido una de las partes que más ha comentado la gente que lo ha visto.

  1. Eres guionista, director, editor, actor… ¿Qué parte te interesa más trabajar?

No sabría decir cuál me interesa más. Bueno, sí sé CUÁLES me interesan más. Pero todas me apasionan, de una manera u otra. Ahora bien, si algo he aprendido de esta experiencia es que hacer todas a la vez puede ser una tortura. Por lo menos cuando no dispones de todo el tiempo que te gustaría.

Sé que no es concretar mucho, pero la cosa estaría entre director, guionista y actor. Ser director de cine siempre ha sido mi sueño. Lo de guionista (o de escritor, en general) es más vocacional. Y la interpretación me divierte mucho y me parece un trabajo mágico.

De la dirección, me atrae mucho la magia de trasladar a una pantalla lo que veo dentro de mi cabeza. Imaginar planos, movimientos, ritmos… y hacerlo realidad. Bueno, y tener el control, jeje.

Desde siempre, cuando leo un libro lo visualizo como si fuera una película, voy pensando cómo lo adaptaría al cine. Si un libro no es capaz de inducir eso en mí, es que no es lo suficientemente bueno. Supongo que le pasará a mucha gente. Luego, aparte, ver una película conmigo puede ser un suplicio, porque como haya una escena o un plano que me llame la atención, puedo rebobinar y verla tres o cuatro veces seguidas antes de seguir con la película o con la serie. Un poco como las repeticiones de las mejores jugadas o de los goles en los partidos. A veces lo hago simplemente por disfrutar. Otras veces, analizando el plano o intentando descubrir cómo lo han hecho.

El área en el que más experiencia tengo es en el de guionista, porque tengo montones de guiones escritos abandonados en cajones. Bueno, no sé si a eso se le puede llamar experiencia. Pero siempre he escrito mucho. No sólo guiones, también relatos, poemas y cosas más personales. Y siempre ha sido una actividad que me ha satisfecho mucho. O, más que satisfecho, liberado, porque para mí ha sido una forma de enfrentarme a mis demonios. Igual por eso, casi todo ha terminado abandonado en un cajón. Pero desde muy pequeño he estado imaginando historias y plasmándolas en papel. Primero como cuentos, y luego, cuando descubrí este mundo, también como guiones. Así que la parte de guionista ya sabía que me gustaba.

Donde sí que tenía experiencia de verdad era como actor, aunque a un nivel muy amateur. He hecho teatro, aunque hace mucho tiempo que no me subo a un escenario. Y puedo decir que, como actor, me gusta mucho más el teatro. Como director, he disfrutado Morrosko muchísimo, pero como actor no he llegado a ser muy consciente de lo que estaba haciendo. Supongo que será porque, al estar pendiente de tantas otras áreas del rodaje, apenas he tenido tiempo de interiorizarlo. Incluso en el rodaje, andaba más pendiente del encuadre o de los otros actores, que de mí mismo. O de la espada de Damocles que es cumplir con el horario. He echado de menos alguien que me guiara un poco. También es verdad que con los días aprendí a verlo con más calma y disfrutar más de lo que estaba haciendo. Y, por supuesto, fue una suerte contar con el equipo que teníamos. Al principio, inconscientemente quería controlarlo todo. Luego aprendí a liberarme un poco de eso. Sabía que estaba en buenas manos y si Mikel decía que una toma era buena, por mí, podíamos pasar a la siguiente. Creo que confiar en el equipo y aprender a delegar es fundamental para que salga bien.

Por otra parte, aunque parezca contradictorio respecto a lo que acabo de decir, también he aprendido a confiar en mis decisiones y mis planes. Saber escuchar las opiniones, pero también hacerme valer si tengo que decir: “Me he pasado media hora sólo pensando cómo hacer este plano, así que confía, que sé por qué lo hago”. Tiene que haber un equilibrio entre confiar en lo que hay en tu cabeza y ser lo suficiente flexible como para desechar una idea que te encanta si te proponen una mejor.

Como montador, tenía experiencia, pero no a este nivel. Había montado vídeos míos de música y vídeos “comerciales” en el trabajo. Nunca había montado una obra de ficción, y cuando lo estaba haciendo para Morrosko, pensaba: “Esto es lo que quiero hacer”. A pesar de lo duro que ha sido, porque no tenía mucho tiempo y ha habido muchos días que he estado montando hasta las 4 de la mañana, y un par de días que he ido a trabajar sin haber dormido o habiendo dormido una hora… pero aun sufriendo esa parte negativa, sentía que es lo que me gustaría hacer, a lo que me gustaría dedicarme. Pero si pudiera dedicarme a ello a tiempo completo, claro.  Eso de ir componiendo la historia, hacer que funcione… En esto también he tenido que aprender a ser un poco menos perfeccionista, aunque todavía me cuesta. Me puedo pasar diez minutos decidiendo si meto un corte o una transición un segundo antes o un segundo después. Igual la gente luego no nota la diferencia, pero para mí influye en el ritmo. Al principio también me podía pasar un cuarto de hora para elegir entre dos tomas casi idénticas. Ahí sí que aprendí pronto, no sé si a distinguir la buena más rápido o a decir: “A tomar por saco, la gente no sabe cómo era la que he descartado. No van a saber si era mejor o peor”.

La parte de corrección de color, etalonaje y todo eso sí que es algo que no me ha gustado demasiado. Igual porque creo que es una parte muy importante y seguro que otra persona lo habría podido hacer mejor. Mi reto es aprender a hacerlo bien, pero si algún día puedo permitirme que lo haga otro, me lo quitaré de encima.

Luego tenemos todas las tareas de producción. Durante el proceso me pareció una labor muy frustrante, porque conseguí una mínima parte de todo el potencial que tenía el proyecto. O del potencial que yo le veía. Pero viéndolo en perspectiva, una vez terminado, estoy orgulloso de las puertas que conseguí abrir sin ser nadie, con un proyecto pequeño y sólo echándole cara. Ha sido la tarea más nueva para mí, y quizá por eso creo que es de la que más he aprendido. Además, me ha parecido muy enriquecedora. Odio lo sobrevalorado que está eso de salir de la zona de confort, pero esto sí que ha sido salir de mi zona de confort a lo bestia. Soy la persona a la que menos le gusta hablar por teléfono de todo el mundo, y en los primeros cuatro o cinco meses de preproducción hablé por teléfono más que en toda mi vida. Además de tener que ir a reunirme en empresas para intentar vender el proyecto, solo ante el peligro. Por lo general, soy bastante reservado, pero cuando tengo que negociar estas cosas, o lo mismo cuando busco sitios para dar un concierto, me meto en un personaje que me parece muy divertido. Una vez me dijeron: “Con vergüenza, ni se come, ni se almuerza”. Así que cuando me toca hacer algo así y me da pereza (o miedo) y mi primer impulso es procrastinar, recuerdo esa frase.

Aparte de todo esto, también había que encargarse de otras tareas que para mí han sido un robatiempos y un ralentizador de todas las otras labores que he explicado: planificar y comprar el atrezzo, diseñar y hacer todo el sitio web, preparar el evento del preestreno… Bueno, y luego ir solucionando los imprevistos que iban surgiendo. A veces, parece que ya está todo bajo control para la grabación que tienes dentro de cinco días y que te puedes dedicar tranquilamente al guión técnico y a ensayar tu papel. Pero surge un imprevisto que pone todo patas arriba y tienes que dejar todo para solucionarlo. Y luego otro. Y acabas estudiando el papel la noche anterior, luchando contra el sueño, y no puedes mandar al equipo una copia de nada, porque no has podido terminarlo hasta la víspera. Al final, lo acaba pagando todo el equipo, pero creo que nunca o casi nunca se entiende por qué se ha hecho eso a última hora, que no es lo mismo que hacer TODO a última hora.

Gracias a estas dificultades he terminado de entender por qué en las empresas… bueno, y en los rodajes, hay un departamento diferente para cada tarea.

  1. Tengo entendido que tienes otro trabajo que ocupa gran parte de tu tiempo ¿Cómo organizáis todo el trabajo que puede suponer producir episodios de tanta calidad?

Por desgracia todavía no podemos vivir de esto y necesitamos trabajar en otros sitios para poder comer. Y además, no todos trabajamos en Vitoria, que es donde hemos grabado todos los capítulos. Por eso, hemos tenido que apañárnoslas para grabar en fin de semana, lo cual nos dejaba bastante poco margen para cuadrar las agendas de todas las personas que hemos tomado parte.

En mi caso particular, el (otro) trabajo ha sido el mayor obstáculo a la hora de trabajar en Morrosko, porque (el otro trabajo) es a lo que más tiempo dedico cada día, y eso que tengo unas condiciones bastante buenas. Si trabajara todos los días de 8 a 18:00, como en el anterior trabajo en el que estuve, ni por asomo habría tenido tiempo ni fuerzas para sacar Morrosko adelante.

Lo más complicado fue adaptarme a un cambio importante que tuve, por un lado muy bueno, pero por otro, un inconveniente imprevisto. Cuando empecé con Morrosko estaba trabajando a media jornada. Esto me dejaba un sueldo un poco justo, pero tenía mucho tiempo libre para mis cosas. Gracias a eso pude dedicar a la serie todo el tiempo y el esfuerzo necesarios para arrancar. El problema es que empecé a organizar todo teniendo en cuenta las condiciones que tenía en ese momento. Pero justo cuando ya íbamos a empezar a rodar, me comunicaron que me iban a ampliar a jornada completa. Por un lado, era una noticia excelente, porque iba a tener mejores ingresos, que indirectamente iban a repercutir en Morrosko, ya que iba a poder asumir más gastos. O a asumirlos con mayor tranquilidad. Pero, por otro lado, iba a tener la mitad de tiempo libre, que ha sido la mayor dificultad con la que me he encontrado en la postproducción.

Además, bueno, todos andamos más o menos igual, así que tampoco podía repartir mucho el trabajo, porque todos andaban parecido de tiempo. Si hubiera sido un proyecto con presupuesto, igual podríamos haber tenido alguna persona más para haber trabajado con más tranquilidad y que el resultado hubiera sido mejor. Pero bueno, tampoco me quejo.

  1. ¿Hay que creer en los sueños?

Por supuesto. Es fundamental creer en los sueños. Los sueños pueden ser una fuente constante de frustración, si cuando alcanzas una meta, te pones otra, y luego otra, y otra… Como me pasa a mí. Pero son lo que nos hace estar vivos y avanzar.

Los sueños pueden ser sencillos, como encontrar un trabajo estable, formar una familia, quizá sacar una oposición… Son sueños relativamente fáciles de conseguir. A mí me da envidia esa gente. La gente que no tiene unas ambiciones excesivas. Que tiene objetivos cercanos y es feliz con pequeños sueños. Me gustaría ser como ellos. Pero a las personas que tenemos inquietudes creativas, por lo general, no nos llenan los sueños comunes, y nos hacemos la vida demasiado complicada. No ya sólo porque nos estemos fijando constantemente nuevos objetivos, sino porque, además, siempre nos quejamos de que nos falta tiempo, pero en cuanto tenemos un rato libre, rápidamente lo ocupamos con nuevos proyectos. Con lo cual, estamos eternamente persiguiendo un objetivo que nunca alcanzamos, porque cada vez lo ponemos más lejos. O cada vez tenemos más objetivos. Así que nunca estamos satisfechos. Pero no lo podemos evitar, porque ese inconformismo es el que nos hace sentirnos vivos, el que nos hace avanzar. Y la satisfacción viene cuando echas la vista atrás y ves el camino recorrido. Cuando vas hacia adelante sólo ves toda la distancia que te separa de conseguir lo que quieres. De ahí la frustración. Pero si miras atrás y ves todos los logros… ahí está la recompensa. Seguramente has llegado más lejos de lo que te planteaste al principio.

Por lo tanto, sí, sea cual sea el sueño, hay que perseguirlo. Lo mismo si es aprobar un examen, que terminar una carrera, que escribir una sinfonía que cualquier otra cosa. Hay que intentarlo. Por lo menos intentarlo, porque aunque no llegues a donde querías, seguro que algo consigues avanzar. Si no, un día mirarás hacia atrás y verás que sigues en el mismo sitio en el que empezaste.

‘Morrosko’ es un claro ejemplo de esto. Toda mi vida quise ser director de cine. Y en la adolescencia tenía un montón de proyectos. Algunos incluso los empecé a mover ya con un poco de seriedad. Pero luego fui a la universidad. Después empecé a trabajar… y todos esos proyectos se quedaron olvidados. Me he pasado los últimos años lamentándome por no haber conseguido hacer mi sueño realidad, y pensando que ya era demasiado tarde para intentarlo. Hasta que un día decidí que no quería pasar el resto de mi vida lamentándome.

A la hora de escribir no me di cuenta, pero he proyectado esta decisión en el personaje de Morrosko: él también decide dar un golpe en la mesa y recuperar el sueño que tenía abandonado. Y ese sueño es, precisamente, hacer la serie Morrosko.

  1. ¿Me he dejado algo que te apetecería comentar?

Simplemente, animo a todos/as a que vean Morrosko. Que vean los capítulos enteros, porque son muy redondos y todos tienen sorpresa al final. Y si les gusta, que se suscriban al canal en YouTube y sigan la serie en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram; ya que, aunque haya terminado la temporada, seguiré publicando contenido: making of, entrevistas, etc.

Y sobre todo, que se apoye los proyectos emergentes. Que se ayude a empezar, que es lo más difícil. Seguramente mucha gente no se da cuenta del gran gesto que es compartir un vídeo o simplemente dar a “me gusta” o dejar un comentario. Si pudiera, daría las gracias personalmente a cada persona cada vez que dan “me gusta” a un vídeo o una publicación de Morrosko. Compartimos con mucha alegría los vídeos virales o de programas conocidos, pero luego parece que nos da vergüenza que nos vean apoyar proyectos más desconocidos. Y lo mismo con ir a conciertos de grupos que empiezan u obras de teatro. Creo que hay que arrimar el hombro por todos esos proyectos pequeños que intentamos hacernos ver. Aunque sólo sea porque generamos cultura. Y una cultura independiente, además.

 

¡Muchas gracias por todas tus respuestas y por dedicarnos tu tiempo Urko!

¡Suerte!

Una experiencia diferente: Un día de rodaje de la serie “Morrosko”

Sois varios ya los que me comentáis por correo que echáis de menos las publicaciones sobre experiencias, descubrimientos y recomendaciones que antes hacía. La verdad es que no sé por qué dejé de hacerlo, supongo que me quedé sumergida viviendo los acontecimientos con tal intensidad que hasta se me olvidó contarlos…

Hoy vengo con una recomendación muy especial directamente ligada al Arte, aunque ajena a la poesía. Se trata de una web serie española cuyo protagonista un tanto peculiar me cautivó desde el primer instante y su calidad general me sorprendió por completo, quizás por desconocimiento lo reconozco, pero no relacionaba la calidad precisamente a las series web…. Humor ácido y rozando lo surrealista, os presento “Morrosko”

Una vez aficionada a la serie y habiendo cogido un cariño especial a su personaje principal decidí ponerme en contacto con su creador, Urko Sáenz de Buruaga, ya que le conocía, para hacerle una entrevista y compartir su trabajo con vosotros a la vez que pretendía satisfacer mi propia curiosidad y como Urko sabía que tenía experiencia teatral, acabé con un pequeño papel, colaborando en uno de sus episodios, como profesora de francés en una academia de idiomas.

Hoy, intentaré trasladaros dicha experiencia y más adelante habrá entrevista ¡palabra!

 

 

Decidí aceptar este pequeño papel que se me ofrecía no sin aprensión ya que las cámaras siempre me dieron algo de respeto por no decir que me intimidan bastante y que me encuentro mucho más cómoda al otro lado, pero pensé que podría ser una experiencia diferente y soy de estas personas que se apuntan a todo, o casi, ya que el bombardeo no va conmigo.

Un sábado de febrero de madrugada me puse camino de Vitoria-Gasteiz para poder rodar el episodio en el que participé sin poder evitar preguntarme o imaginarme cuál sería el ambiente que me encontraría allí y si iba a ser capaz de asumir este nuevo pequeño reto.

Una vez en el lugar del rodaje empezamos por la parte administrativa con la cesión de derechos de imagen, luego vinieron las presentaciones de los presentes y del equipo técnico para pasar al maquillaje, a la exposición de las distintas fases de rodaje y entonces llegó la primera sorpresa: íbamos a grabar las escenas al revés ¡empezando por la ultima!

Boquiabierta y con todos los esquemas rotos seguía prestando toda la atención posible a las explicaciones del equipo para averiguar cómo iban a resolver lo que para mí era el rompecabezas que habían planteado. Evidentemente el equipo sabía perfectamente lo que hacía y tenía todo preparado para funcionar de este modo, pero me abrumó la agilidad que tenían para visualizar las escenas, las distintas tomas, recomponerlas y reordenarlas mentalmente.  Así dicho no parece tan complicado, pero hay que imaginarse que el rodar en orden inverso implica hasta controlar a la perfección el nivel de bebida de unas copas o la cantidad de patatas restantes en una ensaladera para que el montaje final quede coherente. ¡Una locura!

La total profesionalidad del equipo técnico que hacía y deshacía las escenas supo guiar con claridad y destreza un equipo de actores totalmente aficionado haciendo hincapié en que cada uno de ellos pudiera disfrutar de la experiencia y estuviera a gusto, lo que también me parece destacable ya que yo misma y por experiencia sé lo difícil que es mandar bien con cariño y mantener el limite en su lugar exacto.

 A medida que pasaban las escenas y los cortes podíamos notar que algo iba naciendo, tanto en cuanto al episodio como en la relación entre los participantes y un ambiente especial iba invadiendo el lugar de rodaje ¡Estábamos creando! Hasta puedo decir que aun después de muchas horas y algo de cansancio nos costó trabajo abandonar el lugar de rodaje y despedirnos. Además de crear habíamos vivido juntos. Fue una experiencia muy bonita, sin duda, artística y humana.

Ahora sí, también he de reconocer que cada vez que salía un actor en pantalla diciendo que no se reconocía o incluso que prefería no verse lo achacaba esa parte de cuento o mito que les gusta crear alrededor de su figura … y me llegó una dosis doble de vacuna. Una vez editado el episodio admito que no me reconocí, sin auto-juzgarme en absoluto, pero parece ser que me imaginaba de otra manera, que tenía otra imagen de mi misma o simplemente que descubrí partes que no conocía. ¿Pero esa soy yo? ¿Y ese gesto es mío? ¿Y esa es mi voz? …

 

No puedo terminar esta publicación sin recomendar encarecidamente que veáis la serie, deseando que la disfrutéis.

Hélène

 

 

https://www.facebook.com/morroskovita

¡Aquí está! ¡Aquí está! ¡Nuestra séptima revista!

¿Conocéis mejor forma de pasar el día, o más bien la noche, que con Poesía sobre el miedo? Una vez más, mi enhorabuena a todos los participantes. Deseo que esta revista esté a la altura de vuestro trabajo. Y como siempre: “A compartir sin moderación, la poesía no muerde”.

Un saludo y feliz noche de Halloween a todos.


 

Os invito a disfrutar de nuestra séptima revista, disponible en Issuu


 

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