Y la tierra giró, Eugenio Montejo

 

Agradecimientos: Airut Linares, Enrique Walker y Eduardo Lárez

Dirección y concepto: Alfredo Juan Pablo

Voz: El Trovador Violeta (Alfredo Juan Pablo)

Musicalización: Rafael Frías

Edición y montaje: Ruth Mariell


El Trovador Violeta ((Louisville,Venezuela/USA)

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¡Aquí está! ¡Aquí está! ¡Nuestra séptima revista!

¿Conocéis mejor forma de pasar el día, o más bien la noche, que con Poesía sobre el miedo? Una vez más, mi enhorabuena a todos los participantes. Deseo que esta revista esté a la altura de vuestro trabajo. Y como siempre: “A compartir sin moderación, la poesía no muerde”.

Un saludo y feliz noche de Halloween a todos.


 

Os invito a disfrutar de nuestra séptima revista, disponible en Issuu


 

de todos los audios, disponibles en Ivoox:

https://www.ivoox.com/podcast-poesia-no-muerde-o-si_sq_f1463415_1.html

ivoox LPNM


 

Y de todos nuestros vídeos en Youtube:

 

El espacio de tu ausencia (Experiencia LPNM)

Raúl Sánchez Alegría

Te he perdido… tantas veces,
De mis errores aprendí a aceptarlos
como un hecho inevitable,
pero aferrado a  la vida

Caí en huecos insondables en un árbol agrietado por los días.
en cielos oscuros, sin pájaros ni Memoria
en laberintos etéreos, pero grávidos.
en mares de desconsuelo y exilio.

Para no pensarte, me he quedado sin recuerdos
Y sin querer pensarte, volvías.
Te evité, entre conjuros, copas vacías,
y destellos de sorpresivo discernimiento…
Pero todo lo que resistimos persiste

El sol, tras la línea permeable del infinito
como una frontera natural,
divisoria de aguas entre países,  parajes de tiempo.
El futuro está detrás. Sórdida ironía del Destino
No puedo estar sin tí,
amor… mi mundo ajeno.

Siguiendo los pasos de la creación:

Imagen: Raúl Sánchez Alegría (Vitoria-Gasteiz)

Poema y voz: Amalia Pedemonte (Buenos Aires, Argentina)

Ohe Azpian (Experiencia LPNM)

Urtxi Lezamiz

No te

tengo miedo,

pero

no

puedo dormir.

 

No tengo miedo

de que

vuelvas

a pegarme,

ni de tus palabras

como cuchillos.

 

Pero no

puedo dormir.

 

Ya no te temo.

Ya no.

 

Pero no puedo dormir.

 

Porque tú,

duermes,

para siempre

bajo

esta cama.

 

Ya no me tengo miedo, tampoco.

Ya rompí

las navajas

que me

acorralaban

en tu cerco.

 

Pero no puedo

Dormir

Siguiendo los pasos de la creación:

Imagen: Urtxi Lezamiz (Vitoria-Gasteiz)

Poema y voz: Jesús M. Palomo (Vitoria-Gasteiz)

El vampiro (Experiencia LPNM)

Urtxi Lezamiz

El grito, se oyó en la distancia.

Todos temblaron al oírlo.

Sabían que otro incauto había caído,

en manos de aquel ser, que su sed saciaba.

 

La sangre del inocente sin penar tomaba,

bebía con ansia, pues de ella dependía.

 

Del sol se ocultaba en una cripta dormía

durante el día, más que dormir, moraba.

 

Atraído por el oro rojo de la venas del incauto,

le sigue en silencio, hasta el oscuro callejón.

 

Le rinde su cuello, temeroso como un tejon.

sin gota le deja, por aquella incisión.

 

Raudo desaparece ante la persecución,

que estacas en mano le hacen los mundanos.

 

Es el rey de la noche, no sufrirá ante los ciudadanos.

Llevan, temerosos, ajos al cuello como precaución,

e intentan cazarlo, como a un vil gusano.

 

Caen como moscas agrandando su cohorte.

 

La noche su aliada sus vidas el aporte de agrandar su reinado.

 

Como un dios profano.

Siguiendo los pasos de la creación:

Poema y voz: Antonio Caro Escobar ( Villanueva de la Serena)

 Imagen: Urtxi Lezamiz (Vitoria-Gasteiz)

 

 

El espantapájaros (Experiencia LPNM)

 

Las nubes grises se iban juntando formando negros nubarrones.

Se olía el agua, estaba a punto de descargar de manera inminente.

 

¡Ella! Tenía que atravesar aquel muro, pasar por el sendero,

que salía tras la pared paralelo a aquella inmensa higuera,

en la que los cuervos, se posaban cada atardecer.

 

Los pájaros en sí, no le provocaban miedo alguno, eran sus graznidos,

esos gritos que salían de aquellas gargantas, que a pesar de no tener cuerdas vocales, algunos imitaban la voz humana a la perfección.

 

El simple hecho, de tener que pasar por aquel árbol

hacía que el vello se le erizara, y le recorriera un escalofrío por la espalda.

 

Pero como siempre, se armó de valor, y comenzó a caminar decidida.

Al dar la vuelta a la calle, vio la sombra negra en la oscuridad de la noche.

 

Las primeras gotas de lluvia empezaban a caer con fuerza.

Se quedó parada,  aterrada, su cuerpo no reaccionaba.

 

En lo alto de aquella higuera había un hombre sin cabeza.

El viento le trajo hasta sus oídos unas palabras que no había escuchado nunca, en la voz de aquellos cuervos que habitaban en sus ramas.

 

Eres mía, ven conmigo

 

Su imaginación se desboco, al mismo tiempo que su corazón, hasta el punto de que ya no pudo bombear más sangre a ese ritmo, y sufrió un colapso.

 

Los ojos inyectados en sangre, se le quedaron complemente abiertos

mirando hacía la copa de aquel árbol.

 

A la mañana siguiente, con los primeros rayos de luz, la encontraron,

echa un guiñapo, empapada, y mirando hacía el espantapájaros,

que alguien, había puesto para espantar a los cuervos.

 

 

Siguiendo los pasos de la creación

Imagen : Hélène Laurent (Lille, Francia)

Poema: Antonio Caro Escobar (Villanueva de la serena, Badajoz)