Parece que el olvido tiene formas…

Y porque el poeta dijo:

 “Fresca como la amapola del olvido es la boca que besa “

P. Celan

Parece que el olvido tiene formas,

parece que la memoria guarda su forma,

y que hay que olvidar para repetir

y repetir para olvidar

que el olvido tienta al tiempo,

y que yo no he tenido tiempo para el olvido,

que repitiéndome te siento y que sintiéndome

no he llegado hasta tu olvido.

Qué hemos olvidado, nosotros que hemos sido.

Cuál era el puente entre memoria y valor,

Y a qué diablo le confiamos el amor,

Si en verde quedó el recuerdo

de aquel que nunca fue viejo ni objeto de memoria

de aquello que vive allá donde yace lo vacío


Patricia Sabag (Reims, Francia)


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Pusiste el mundo del revés… (Imagen encontró poema)

Abstracciones sobre la mujer y la feminidad 2, Sandra Claret


Pusiste el mundo del revés,

tomaste de mí;

los dedos de mis pies,

las piernas de mis caderas.

Esperaste ver cicatrizar mis heridas

pero no tuviste bastante;

y tomaste de mi vulva hasta mi útero

del vientre hasta mi cuello

creyendo que te pertenecía

violentando mi Yo.

Ahora te reconfortas, ¡miserable!

paseando por los parques y las plazas

examinas cuerpos,

cuerpos inocentes,

llenos de vida, cuerpos,

sentimientos, cuerpos

que ignoramos tu presencia

y con tus obsesiones,

en el autobús de tu ruin viaje,

nos llevas a la muerte.


Poema: Manu LF (Pamplona)

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Imagen: Sandra Claret(Benicassim)

www.mamabocachancla.com

CADÁVER

Me desperté conversando con las piedras,

Hablamos tanto y de tantas cosas,

Larga fue nuestra charla,

Estuvo nutrida de anécdotas y algunas bromas,

Fue profunda como las ideas,

Pero había un problema,

Ambos nos descubrimos sordos,

Yo no podía ver sus labios moverse,

Ni ellas veían los míos hacer lo propio,

Simplemente no los veían,

Ambos estábamos al pie de un durazno viejo,

Que no nos miraba como si no existiéramos,

Tornamos la mirada hacia arriba,

Para apreciar mejor la lluvia de pétalos de sus flores,

Sentimos como nos descarnaban con cada suspiro nuestro,

Como se llevaban hasta la última molécula de la carne nuestra,

Hasta no dejar más que la sombra de unos huesos secos,

Y aun ellos eran absorbidos por sus raíces siempre hambrientas y sedientas,

Y en esa desnudes ósea,

Terminamos mordiendo el polvo,

Ellas sin saber en dónde estaba su rostro y yo sin saber si yo era el polvo que mordía,

O eran los huesos molidos del cadáver que estaba al lado mío.


Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate, (Trujillo, Perú)

 https://natorweb.wordpress.com

Sólo existe en el amor…

Sólo existe en el amor

una palabra honesta y verdadera,

más imponente y vital que un iceberg en crecimiento,

una palabra de baja puntuación en el scrabble,

una palabra que resuena siempre

en este colchón que amortigua

el vértigo de mi existencia.

Una palabra sola.

Si se desvaneciera el abecedario,

que me quedaran dos letras.

Tú.


Susana G. López (Barcelona)
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Tumbaquemarosa

Dos rojas lenguas de fuego

que, a un mismo tronco enlazadas,

se aproximan, y al besarse

forman una sola llama;

Rimas XXIV

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER.

 

 

El día que el fuego acarició amanecer,

fue el día que juntos vimos el viento arder.

Como una luciérnaga errante,

latiendo cual saeta entre el trigal.

Las llamas como olas se abrasaron sin cesar,

y el humo haciendo palacios,

a las nubes sin sus ojos,

gritó hasta rosar.

Ventea ahora el descontrol entre las brasas,

la hojarasca furiosa y las raíces,

de nuestras almas,

retocadas por la llama,

del tiempo entre cicatrices.

El día que el fuego salpicó de chispas el mármol,

enmudecieron los geranios,

y un frío tórrido calcinó del árbol,

las memorias de los años,

los lamentos cuasi sabios,

de la lumbre sin piedad.

Fue el día que juntos vimos la sangre arder,

como dos corceles si control,

fue un ciclón de flama y llama,

implacable y atroz.

El día que el fuego calcinó anochecer,

fue la hora del gozo cenital,

y las alondras y las orlas del mar,

hervían en corro matinal.

Las llamas como gotas de coral,

y el humo haciendo labios de ceniza,

besaban la costa con la brisa,

que traía la quema,

la tumba y del rocío la tempestad.

Aletea la combustión bermeja,

y el horizonte entre cerros se señorea,

como ninfa que aúlla en el enero,

dejando su néctar en el nervio del averno.

Se agitan y chamuscan las sonrisas de las hadas,

los días se deshojan con vértigo abrasador,

y los huesos del sol están llorando,

lágrimas de hierro y de wolframio.

El día que nos vistieron de umbrías,

el fuego se levantó intenso,

el cierzo ácido gemía,

como la luna en la madrugada.

Entonces no era el llanto, ni el abrojo,

ni los firmamentos,

ni el placer de los falsos elogios.

El fuego que vi purificarte,

fue virulento y feroz,

fue por un instante,

la tumba donde nació mi voz,

como un eco humeante.


Rogervan Rubattino (España)
www.rogervanrubattino.com

Engañadas

poema noelia

Noelia Rivera

Las mujeres somos un total misterio. Eso en una frase que muchos consideran un cliché, pero lo que no saben, es que a veces somos un misterio hasta para nosotras mismas. Somos complejas. Pasamos de un sentimiento a otro fácilmente, reímos y lloramos a la vez. Somos capaces de llorar de felicidad, o en medio de un coraje nos reímos a carcajadas. Es nuestra naturaleza. Y todo se “agudiza” cuando nos enamoramos. ¡¡Es tan absurdo!! Conocemos a es nuestro “príncipe” y el mundo cambia. […]

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