Quinta rosa de bronce “Mente acristalada”

En noche de acristalada mente:

Aprendí a saber contar en tu pelo.

Valoré el sentirme vivo de nuevo.

Conocí aquello que era la suerte.

 

¡Ojalá no fuera tan diferente!

Deduzco que el rechazo asusta al fiero.

Maldigo pues matarte puede el miedo

y me hallo solo, solo ante la muerte.

 

Aunque fuere ebrio y entre murmullos;

histriónico, venga Caronte el díscolo

en remar su nave sobre el Duero.

 

Hierático, en tanto que sin óbolo,

por verte me desnude de mi orgullo

y lo cruce a pie y sin dinero.


 

Francisco Escribano (MADRID)

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