UNA RISA MÁS AMABLE

La noche es agria,
las palabras se niegan a su destino…
la palabra no existe sin la memoria,
una superficie, un oído, alguien que las recuerde.
Esta noche triste como las hojas del laurel,
un dios transgresor se opone a que tus dedos
descifren cuanta magia tiene la vida.
No, no soy poeta, finjo serlo
para que la sociedad no olvide ese oficio,
y también para que los críticos se enojen
como cuando Fermin canta o Facundo pinta,
ellos le sacan humo a las mentes cerradas.
Esas son cosas porque reír,
reír de verdad, una risa más amable
que esta alegría que nace de la melancolía
 como el colibrí que nació del barro.

Mauro Martinez Ramitzen (San Bernardo, Chaco- Argentina)