¡Vámonos a susurrar poemas ¡

¡Vámonos a susurrar poemas ¡

Sólo tú sabes cómo llegar a ese lugar recóndito,

a ese recóndito lugar,

donde podré despertar de este encumbrado y maléfico sueño .

¡Traerme aquí lo suplico, vengo a susurrar poemas!

Dejarme que marche a la travesía del arrepentido

en donde las almas encuentran redención,

que importa que el camino este lleno de fatigas y melancolías,

nada puede más destrozar mis pies heridos y mi mente azorada.

¡Vamos a susurrar poemas!

Sólo tú sabes cómo llegar a ese lugar recóndito,

a ese recóndito lugar,

donde podré despertar de este eminente castigo humano.

Déjame lo suplico, déjame susurrar poemas

dejarme recostarme en la serenidad de la sabiduría de los hombres

y poder beber como una bestia sedienta

de los manantiales de concordia de este  tiempo.

Traerme a ese recóndito lugar

a susurrar poemas del alma, lo suplico.

No permitas que mi cuerpo siga a la deriva

bañado por la lluvia del llanto.

Déjame que marche a la travesía del penitente

Déjame qué recorra caminos susurrando poemas.

Permíteme que juntos podamos hundirnos

en las aguas recónditas del excelso lugar,

donde las almas consiguen alivio.

Traerme aquí lo suplico, dejarme susurrar poemas a los amantes

y que el amanecer despierte estampándose en nuestro concilio.

Dejemos que nuestros cuerpos se fundan en las cálidas aguas, recónditas aguas del sublime infinito donde ahora tú eres sirena y solo porque te susurré poemas al alma.


José Lara Fuentes © (Wales,UK)

joselarafuentes.wordpress.com

Vieja, mi vieja puerta .(Imagen encontró (otro)poema)

Francisco Fernández Jiménez

Cuántas historias hay detrás de cualquier puerta, dímelo a mí. Yo apenas rondaba los 8 años, un niño creciendo en una sociedad que la modernidad  le gritaba a los ojos. Mi madre, hacia la maleta para llevarnos a visitar a mis parientes a 16 horas en carretera, en un pueblo llamado Cantaura al oeste de Venezuela.

Y allí estaba yo, no sólo bajándome del  autobús de aquel terminal improvisado de busetas y coches ,en medio de una plaza de un siglo cualquiera, menos este .

Allí estaba yo, un estereotipo de niño moderno o quizá una copia mal lograda de los niños del primer mundo en el tercero.

Y allí, justo en frente, esa puerta gigante, antaña, maltratada  y sobreviviente de las republicas instauradas y fallidas, todo un fortín custodiando los tesoros más preciados de mis tatarabuelos, que dormían detrás de esa puerta envejecida con rostro  casi humano, allí estaba yo.

Eran las 6 de la mañana y ahí estábamos parados en frente de aquella desprotegida puerta antañona vestida con una especie de cinturón ,muy extraño, recubriendo su barriga.

Allí, parado en la lejanía de un tiempo que transcurre , ha quedado esa puerta en mis recuerdos, tatuada  con la tinta ahumada de los evocaciones.Tiempo inclemente, tiempo que va desnudando puertas y memorias.

Hoy medio siglo después, mis viejos  ancestros siguen durmiendo detrás  de la vieja puerta custodiada por ese cinturón, muy extraño en su barriga, erigida como fortín ante los ojos de otra generación que vive , desafortunadamente, en otra fallida república. Esa, mi vieja,mi vieja puerta.


 Poema: José Lara Fuentes (Wales- Cardiff)

https://wordpress.com/stats/day/joselarafuentes.wordpress.com


Imagen: Francisco Fernández Jiménez (El Ejido, Almería)

http://youtube.com/c/Audiolibrosencastellano