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Espina

 

Acercase hacia donde la punción

se convierte en dolor.

 

Duele. Duele.

 

“Ya estás aquí”, le digo.

responde con otro pinchazo.

Un puñal atravesándome.

 

Esta vez no logro diferenciar

la hendidura del borde de la hoja afilada.

 

No importa. Duele. Duele.

Soy espina contra mí.

 Gema Albornoz ( Aguilar de la Frontera ,Córdoba, España)

VILANO, FLOR DE CARDO

Cíngulo de cilios sobre la cubierta
De un huevo con pelos.
Una ceja caída de un ganglio grande cerebral
O de un Vilano, flor de cardo
Con unos pelos que parten cual cordones nerviosos
Apéndice de pelillos o filamentos
Que corona el fruto
Y que sirve para elevarse uno fácilmente
A impulsos del viento del sentimiento
Que recorre longitudinalmente un cuerpo elevado
A lo largo de su propio dorso.
De estos pelos, como escarpias
Se originan comisuras
En labio escarzano del ojo
Que sirve para anilla o para vencejo
Según los casos
Cuya curva es menor que el semicírculo.
Especie de Clemátide, planta
Esperando un palo grueso
Cuya punta pase a través de un aro encordelado
Cual tallo con escarpelo o escofina
En la herida o llaga de una hembra
Que, también, puede ser macho
Dando poco y de mala gana.
Mientras, me preparo un vaso
De aguardiente con cubitos de hielo, en su fondo
Cubriéndole la boca con cristales de azúcar
Parecidos a la escarcha.

Daniel de Culla (Madrid)


Imagen: Francisco Fernández Jiménez (El Ejido, Almería)

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AVES DE SABIDURÍA LLENAS

Y mi Padre me dijo:

«anda hijo, mira hacia el cielo».

Y vi todas esas aves

unidas por catenarias

y sólo tres

volando libres.

Y mi Padre me preguntó:

«¿cuál de ellas te gustaría ser?»

«Todas, mi Padre»

-le contesté-.

«¿Cuál es la razón

de tu respuesta?»

«Quisiera poder volar libre

y regresar junto a mi familia

cuando la hora me llegue»

«De todos tus hermanos

siempre has sido tú

el más soñador.

Pero dime, hijo mío,

¿tendrás para hacer

lo que dices

el suficiente valor?»

 Marina López  (A Coruña)

https://enelhuecodelaescalera.wordpress.com/


Tordos en linea 

Son tordos negros

(No he visto ningún tordo blanco)

Descansando de un viaje de novios

De una de los suyos: torda y tordo.

Ahí se les ve a la pareja

Junto con el concejal de turno

Que ha oficiado su civil casamiento.

Estos tordos, cuando andan sueltos

Y en grupo

Parecen nubes y se salen al campo

Con otros tordos por el celo.

Todos están invitados

A entrar en las huertas

Y arrasar los guindales y cerezos

Las doradas manzanitas; los ciruelos.

Ellos se defienden, sobre todo

De las redadas del cazador

Que en una red les coge

Les mete en un talego

Y les tuerce las cabecitas

Como hacía el “Hombre del saco”

Para, en la bodega pelar

(Bodega de un nieto de ruin abuelo)

Y asar en la parrilla con fuego de sarmiento.

Un negro amor les ha traído

A esta línea del cable de la luz

En esa su postura pareciendo

Notas negras del pentagrama

Que representan un solo sonido

Y el sonido mismo que corresponde al tordo

Cayendo en nota

De que parecen, también

Tarjetas “black”, negras,  tendidas a secarse

Dando que hablar.

-Daniel de Culla (Madrid)


Imagen: Francisco Fernández Jiménez (El Ejido, Almería)

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Francisco Fernández Jiménez

Somos

Amor

Odio

Odio

Amor

En qué momento estamos

Cuando nos encontramos

Nos unimos sin poder separarnos

Nuestros cuerpos se funden

Con el fuego creado

Atmósfera de sangre

Sudor y lágrimas

Por el paisaje oteado

Saltan brasas de pasión

De lujuria y perversión

Por situación tan extraña

Tu cuerpo termina abrasado

Cuando lo acaricio… Lo calcino

Lo beso… Lo incendio

Lo penetro… Lo prendo

De puro fuego

Fallece carbonizado

No te ruborices

O prenderás más rápido

Ya estoy dentro

Casi hemos acabado.

No entrelaces tus piernas

No te sacrifiques

No merece la pena

Tu final está predestinado

Crees que llegaran a tiempo

Crees que vendrán

Que podrás tenerme sujeto

El tiempo necesario

No llores

Te lo ruego

Eso que haces

Puede matarme

Tus lágrimas son únicas

Capaces de congelar el fuego

De acabar con mi necesidad

Con mi deseo

No llores por favor

Vas a destrozarme

Lo que brota de tus ojos

No son lágrimas

Son manantiales

Luces y Sombras, O.R. (Madrid)

Ardiente pasión

Arde el fuego en nuestro interior.

Como brasas incandescentes,

nuestros cuerpos chisporrotean al tocarse.

Siento un aliento ardiente recorrer mi piel.

El suave roce de tus labios aliviando la quemazón

que me dejan tus besos.

Erizando el vello y mi sexo a la vez.

Eres el fuego fatuo que arde una calida noche de verano.

Eres el agua que lo apaga y apacigua mi sed.

Sed de ti, de amor, de sexo y de pasión.

Soy la incandescencia que abrasa tu interior,

que enardece tu cuerpo y estremece tu piel.

Sientes la llama que de mis dedos salen al rozar tus senos,

erizando tus pezones como capullos de rosas al florecer.

Consumiendo el fuego que arde en ti.

El cráter exhala vapor, que rebosa de tu monte de Venus

empapando mis labios como jugos de la fruta de la pasión.

Somos fuego.

Somos llama.

Somos brasas.

Que nacen del amor.

Antonio Caro Escobar (Villanueva de la Serena. Badajoz)


CANDELA MÍA

Sentí las llamas

creciendo en mí

con tal violencia

que pensé me destruirían.

Encerré el fuego que ardía

entre nosotros

-el miedo a la luz

me lo habían otorgado

noches oscuras

de whisky y serrín-.

Fue tu alma noble,

hecha de lumbre y jazmín,

la que acarició mi espalda

y me atrajo hacia sí.

Ahora,

descanso

en tus brasas,

purificándome.

Ahora…,

descanso

por fin.

 Marina López( A Coruña)

 https://enelhuecodelaescalera.wordpress.com/


 

Imagen: Francisco Fernández Jiménez (El Ejido, Almería)

 

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Francisco Fernández Jiménez

Ellas,

Son las estrías de tu cuerpo

en las profundas entrañas de tu ser
ese alma tuya que fluye
donde se esconde la luz
domeñando las  tormentas
de la vida
que te toco vivir.
Es la calma la que tu rostro refleja
Tus ojos el vacio del momento que vives
donde el dolor se entraña
Es la  luz que en tu camino se cruza
que no necesita cuidado
dejando que se diluya el miedo
como la arena entre tus dedos
cuando semejan tus arrugas
las dunas del desierto
las capas del árbol
que protegen su salvia
vida que en su interior
fluye.
Es la vida que prende en tu cuerpo
aun en tu mirada vacía
en tu mente callada
en tu cuerpo agotado
esas son tus estrías.
donde cada día la vida
regala momentos
Contemplando el mundo
recuperando tus fuerzas
en ese pilar que se arraiga
en tu ser
fortaleza tuya
tus arrugas y raíces
que se arraigan a la vida
como el árbol
a la Madre Tierra.
Marijose. (Madrid)