CADÁVER

Me desperté conversando con las piedras,

Hablamos tanto y de tantas cosas,

Larga fue nuestra charla,

Estuvo nutrida de anécdotas y algunas bromas,

Fue profunda como las ideas,

Pero había un problema,

Ambos nos descubrimos sordos,

Yo no podía ver sus labios moverse,

Ni ellas veían los míos hacer lo propio,

Simplemente no los veían,

Ambos estábamos al pie de un durazno viejo,

Que no nos miraba como si no existiéramos,

Tornamos la mirada hacia arriba,

Para apreciar mejor la lluvia de pétalos de sus flores,

Sentimos como nos descarnaban con cada suspiro nuestro,

Como se llevaban hasta la última molécula de la carne nuestra,

Hasta no dejar más que la sombra de unos huesos secos,

Y aun ellos eran absorbidos por sus raíces siempre hambrientas y sedientas,

Y en esa desnudes ósea,

Terminamos mordiendo el polvo,

Ellas sin saber en dónde estaba su rostro y yo sin saber si yo era el polvo que mordía,

O eran los huesos molidos del cadáver que estaba al lado mío.


Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate, (Trujillo, Perú)

 https://natorweb.wordpress.com

Un Adiós

Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate

La madera está crujiendo bajo mi mirada,

Y es que ella pesa más que mis pasos,

Pesa más que mis sentires más despiadados,

 

Las alas de las mariposas caen como lluvia de estrellas,

Cortando y lacerando lo que encuentran a su paso,

Convierten sin el menor atisbo de piedad a las rocas en rosas,

 

Silencio,

No hay la voz de media noche que escucha,

Solo ese sueño intranquilo de condenado,

 

Silencio,

No se escucha más el hola,

Ni el hasta pronto,

 

La madera ha dejado de crujir,

Y es que ha caído rendida ante el peso de la nada.


Poema e imagen: Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate, ( Trujillo, Perú)

www.natorweb.wordpress.com

LOBO ENAMORADO

Te perdí un día del cual ya olvide su nombre,

Pues lo he desaparecido del calendario con un pedazo de cinta vieja,

Como si importara que día fuera,

Como si al dolor le valieran en algo los días,

¿De qué sirve recordar?

Burda sordidez humana regodearse en días pasados,

No hizo falta un laberinto,

No hizo falta un minotauro,

Sólo un simple parpadeo,

Detesto el tiempo,

Odio los días,

No hablaré de las semanas menos de los meses,

¿Distancias?

No son nada para mí,

No tienen ni el valor de un grano de arena,

Caminaría kilómetros,

Nadaría millas tras millas,

Dejaría de comer y de beber,

No dormiría,

Ni daría descanso a mis miembros,

Haría todo eso y más,

Si tan sólo supiera a donde ir,

Si tan sólo supiera en donde estoy,

Pero la verdad no me hace falta un sendero,

No necesito un rastro,

Ni la guía de las estrellas,

Sólo me hace falta tu aroma.


Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate( Trujillo, Perú)

HABLÁNDOLE A LA MUERTE

Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate

Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate


¿Tan  pronto vienes a mí?

Parece que fue ayer que empecé  este camino,

Camino que me hizo dudar más de una vez,

Más sin embargo lo he continuado,

Que pronto pasó el tiempo,

Sería fácil decir que ni siquiera lo sentí,

Pero la verdad es que si,

¿Has visto las estrellas?

Es curioso que yo las vea y quiera pensar que son su mirada,

La verdad es que solo veo luces en el cielo,

No veo ninguna mirada,

Ni un rostro en ellas,

Son tan bellas,

Pero su belleza para mí, radica en la paz que me dan,

Tantas veces he dicho que al verlas pensé en alguien,

Pero la verdad es que esperaba que ese alguien también las viera,

Que nuestras miradas se cruzaran ahí,

Que nuestros pensamientos convergerían en alguna de ellas,

He cometido muchos pecados,

Pero el de que más me arrepiento es el dejar que el tiempo huyera como agua que cae de un vaso,

Pude hacer mil cosas,

No las hice,

No culpo a nadie;

Guardas ese silencio que habla tanto,

Ese silencio que me revienta los tímpanos con sus campanadas insolentes de prisa,

Habido mil días en que me hubiera derrumbado en tus brazos,

Pero no podía,

La vergüenza me atosigaba.

Cuanto llevamos acá sentados,

Y yo recién siento el deseo de hablar,

Será porque no soporto sentir tanto vacío dentro de mí,

Quiero que al menos la nada entre en mí,

Mi carne es todo lo que tengo,

Mis huesos son ajenos,

Mi mente padece de la carencia del que escucha y conversa,

De qué sirve leer tanto si no tienes con quien conversar,

De sentarte a su lado y hablar,

O recostarte en la cama y hablar de tantas cosas mientras te muerdes el labio inferior,

¿Quién se da cuenta de ese detalle?

Ya no está,

Mi pecado, perderla de mi lado,

Es más fácil flagelarse que decir la verdad,

¿Pero cuál es la verdad?

¿Esa que nunca hablamos o esa que gritamos y nadie escucha por considerarla frívola y vacía?

¿Qué diablos son las palabras?

Sólo sonidos que se graban en la mente,

Y tengo tantos sonidos en mi mente,

Pero he olvido la mayoría,

Lo que más recuerdo son los detalles,

Esos que poca atención se presta,

Creo que eso es lo que llamamos amor,

Esos detalles en los que toman tus manos y las acarician,

Y tú dices que temes lastimar porque son toscas y ásperas,

Toscas y ásperos es el miedo,

Es más apesta más que el vino rancio o la carne del carnicero que veo de semana en semana,

Hablando de eso,

He visto tantos cadáveres,

Sólo son negocios,

Sólo son dinero,

Nada más que eso,

Cierto salgo del tema,

Pero es que el problema ya no tengo palabras en la mente,

No tengo nada más que decir,

O quizás se hayan escondido en algún lugar,

Uno de esos en los que nadie mira porque es demasiado evidente buscar ahí,

Si, lamentablemente soy uno de esos,

No sé cuántos seamos,

Nos contaría,

Pero es que no los soporto,

Con duras penas me soporto yo,

Y eso ya es demasiado decir.

Cuando gustes tomare tu rumbo,

Nada me detiene más,

No hay motivos para quedarme,

Los pocos que tenía ya se fueron de aquí,

Partieron apenas salió el sol.

Sabes no tengo motivos para quedarme,

No tengo ninguno,

Y por eso considero que tengo todos;

Quiero esa mano que se aferra a la mía,

Mientras hablo cosas sin mayor valor que la mera frivolidad de fingirse sabio,

Mientras me muerdo el labio inferior.


Las Moiras (poema encontró ilustración)

La moira, Yoyita

La moira, Yoyita

He cometido el más atroz de todos los pecados,

El más terrible,

El único que nadie jamás perdona,

Sufro a sabiendas de ello,

Sé que he de sufrir por mi falta,

¿Pero cómo acallo este sentir?

Si siempre me digo que hay mil razones para decir adiós,

Pero sólo una basta para cambiarlo todo,

 

Me despierto y miro por la ventana opaca,

Sólo una luz tenue y un calor infernal pasan por ella,

Pero no veo nada de lo que está al otro lado,

¿Pero quién necesita ver?

¿Quién lo necesita? si todos los sentidos se convierten en uno

Y en esa fusión prohibida se amasa un final,

La esperanza se aferra a un hilo,

Más fino que un cabello,

Más frágil que un pedazo de cristal,

 

Sé que he pecado,

Pero aunque dijese adiós un millón de veces más,

Siempre me bastara una simple razón para no partir.

 


Poema: Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate ( Trujillo – Perú)

http://carlosfqa.wordpress.com

Imagen:

Yoyita (Stgo de Compostela)

***Estamos de vacaciones, las colaboraciones y respuestas creativas se atenderán a la vuelta.***

(una colaboración o respuesta creativa máximo por persona)

Disculpen las molestias.

¡ DE REVISTA ! ( Segunda revista “La Poesía no muerde”)


Buenos días a tod@s,

tengo el placer de anunciaros la publicación de nuestra segunda revista digital gratuita.

Más visual  que nuestra primera edición pretende dejar más sitio a la imagen.

Dado que la plataforma ya no permite conectar gratuitamente los enlaces a las páginas web mencionadas, esta segunda edición no dispone de conexión directa con los vídeos realizados .

Espero que os guste el resultado.


*A COMPARTIR SIN MODERACIÓN*

(http://issuu.com/lapoesianomuerde/docs/segunda_revista__la_poes__a_no_muer/1)


indice segunda revista


Si eres miembro de Issuu (sólo hay que registrarse) podrás descargarla en PDF

o solicitar una versión en papel. (*” La poesía no muerde” no obtiene ningún beneficio de las ventas ni es responsable de los precios de impresión  establecidos*)


Gracias a todos los participantes que se sumaron a la aventura y la hicieron posible.

Gracias a todos los que no dudaron en colaborar una y otra vez o en sustituir a otros con tal de que un máximo de trabajos pudieran ver la luz.

Gracias a todos los que colaboran en “La Poesía no muerde” con sus creaciones, que comentan y comparten versos e imágenes de otros en sus Blogs o en las redes sociales llenando nuestro espacio de vida.

Gracias.

Juego de niños

Yoyita

Yoyita

Qué extraño es,

Verte pero no mirarte,

Oírte sin escucharte,

Ver las huellas que dejas en el suelo o sentir tu perfume que vuela en el aire,

Y fingir que no sé que estás ahí,

 

A diario observo el polvo del camino,

No veo tus pisadas pero las observo escondidas en el mismo,

Veo como se mueven las ramas de los arboles cuando pasas entre ellos,

Y sobre todo como siento cada latido tuyo golpear en sincronía con los míos,

 

Te veo ocultar tu cabeza tras una pequeña brizna,

Y yo finjo que no te veo,

Que no puedo ver ni sentir tu ser,

Quiero dibujar una sonrisa en mi rostro,

Pero no puedo formar un atisbo de tristeza,

 

Juegas a que te escondes,

Juego a que no te veo.

 

Carlos Fred Quisiyupanqui Ascate, ( Trujillo – Perú)

http://carlosfqa.wordpress.com