Ella no sabe

Si le contara que mire al cielo para pedir un amor así,

pidiéndole a Dios de tener alguien que hiciera juego con mi corbata,

combinara su sonrisa con la mía,

que mi cuerpo se estremeciera antes de verla llegar,

que su mano se llevara bien entre mis dedos,

que nuestras personalidades se dieran un chispazo de simpatía.

Ella no sabe,

que sin tocarla mi piel tatuó su piel,

mis labios esperan los suyos;

ella no sabe como voy por el mundo feliz

sonrojándome de imaginar mi vida, junto a la de ella.

Ella no sabe lo ridículo que me pongo al pensarla,

cantarle bajo la ducha,

ni lo tonto sentimental cuando me miro al espejo,

para practicar cada frase que le diré, cuando la tengo en mis brazos.

ella no sabe, de mi libro de canciones, ni las películas de romance;

sólo sabe que mi amor y ganas jamas le faltarán.


Jecnisse /sublimefrases (Valencia, Venezuela)

 https://pensamientosenletras.wordpress.com/

Infausto

La araña sonriente tejía
los besos nublados de rabia.
Sus patas, gigantes y extrañas
tapaban mis ojos con calma.
La luna goteaba en el techo,
afuera no había más nada.
Y el cielo tragaba el recuerdo,
logrando invadir mis espaldas.
Noche,
y oscuros silencios de cama.
Huecos,
por donde escapó tu mirada.
La araña sonriente tejía
los versos que escribe mi alma.

Autor: Jesús Trodler, Buenos Aires (Argentina)

Poema busca ilustración (propia y apropiada)
lapoesianomuerde@gmail.com
(con nombre, apellido, ciudad y enlace)

Dejarte ir

Es el final, estoy rendida.

Salí a buscarte y terminé perdida.

Después de tantos momentos que creí perfectos,

hoy de mis ojos la venda cayó.

Al principio sentí el más profundo dolor.

El llanto más desgarrador se alojó dentro de mi alma.

Y absurdamente me sentí morir al dejarte partir.

 

Se encerró mi corazón y perdí las llaves.

Es duro saber que jamás me amaste,

que en mi mirada para ti sólo había ilusión,

y tu te aprovechaste de mi debilidad.

Tonta yo, sabiendo que era un juego

nunca tuve el valor de aceptar que en tus labios había traición.

 

Te puedes ir.

Retenerte me haría sentir como una vagabunda

mendigando tu amor.

Prefiero dejarte ir.

Yo también tomaré mi equipaje y voy a salir.

A estar sola, a renacer y olvidar lo que contigo viví.

Sufrí, me dejé caer ingenuamente a tus pies.

Pero ya no más. Hoy por fin desperté.


Noelia Rivera (Puerto Rico)

https://karmalunatica.wordpress.com

Dime qué hacer

Beso tus labios para comerme tus besos,
acaricio tu cuerpo para quemarme en tu fuego,
miro tus ojos para beberme tu alma,
te hablo de amor para quedarme en tu corazón,
me mude a tu mundo, para siempre estar contigo.
Escribo poemas que sólo hablan de ti…
Te doy mi presencia para que me mires…
Te doy mi verdad para que me creas…
Te doy mis huesos, mi carne, mi sangre…
Todo, te doy de mi
Pero dime…
¿cómo me bebo tus celos? para escupirlos al suelo,
que se evaporen con el calor de la tierra,
para deshacerme de ellos eternamente.

Xavier H.©


 Xavier Hernández (México)

https://mundoletrasblog.wordpress.com

Engañadas

poema noelia

Noelia Rivera

Las mujeres somos un total misterio. Eso en una frase que muchos consideran un cliché, pero lo que no saben, es que a veces somos un misterio hasta para nosotras mismas. Somos complejas. Pasamos de un sentimiento a otro fácilmente, reímos y lloramos a la vez. Somos capaces de llorar de felicidad, o en medio de un coraje nos reímos a carcajadas. Es nuestra naturaleza. Y todo se “agudiza” cuando nos enamoramos. ¡¡Es tan absurdo!! Conocemos a es nuestro “príncipe” y el mundo cambia. […]

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Eres un sol, eres la luna… (Poema encontró imagen)

Adel Alonso (Muskiz,Bizkaia)

Adel Alonso (Muskiz,Bizkaia)


Eres un Sol, eres la Luna, eres esa plácida sonrisa

que ama con los ojos cerrados mi indómito beso fugaz

en tu deliciosa boca ardorosamente sublime;

sólo así sabrás que nunca te olvidaré jamás.

………..

¿Cuánta pasión debo agregar para vaciar en tu corazón

que se niega a escuchar el sonido de mis latidos

y, el apetito insistente de mi paladar amenazador

ante todo voraz pero dócil sin dejar de suspirar

por ti en esta atmósfera terrestre

tras el espejo de ilusión en las cálidas noches?

………………….

Así se abalanzan cabalgando con sus tropiezos irresolutos

los hambrientos potros salvajes que relinchan

al trotar por el camino pedregoso

que abarca la explanada formidable

entre los espejismos que asoman insolentes

por tu fulgurante mirada de estrellas

esas que rezuman lágrimas que gota a gota

caen desde la Bóveda del Firmamento.


Poema: Olaya Mac-Clure ( Santiago de Chile)
Imagen: Adel Alonso (Muskiz, Bizkaia)

Me muerdo la lengua

Me muerdo la lengua

y me envenenan los días sin verte;

me muerdo la lengua

por susurrarte las letanías de mi vida;

me muerdo la lengua

por evitarte daño, por retenerte;

me muerdo la lengua

y me la trago,

sin poder morderte –largamente- los labios.


14/01/2015. Diciembre espera

Susana G. López. (Barcelona)

susanaglopez.jimdo.com


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lapoesianomuerde@gmail.com

(con nombre, apellido, ciudad y enlace)

Hay amores que son como la droga

Hay amores que son como la droga:
Al principio, cuando le conoces todo es maravilloso: es algo nuevo, dulce y excitante a la vez.
Y te preguntas cómo es posible que sólo sea ahora que lo conoces.
Después… después empieza el torbellino.
Sin darte cuenta, piensas en él cada día. Y cada noche.
Te preguntas dónde está, le echas de menos.
Sólo eres capaz de hablar de él a tus amigos, su nombre está siempre en tu boca.
Cuando os veis tu mundo vuelve a llenarse de colores, su cálido abrazo es tu refugio, y su voz tu remanso.
Cuando os despedís sientes pena e impaciencia por la próxima vez, contando los días, las horas.
Luego… luego viene la obsesión.
Lleváis varios días sin veros, tal vez un par de semanas, y te desespera.
No te atreves a forzarlo, ni a preguntarle demasiado, por miedo a que huya cuando apenas le tienes.
De día sientes ira, de noche melancolía, lloras, gritas, te descontrolas.
Y cuando os veis tu cuerpo cansado ya no sabe cómo reaccionar. Si de gozo o terror, por si no vuelves a verle más.
Entonces… entonces llega el horror.
Ya no confías en ti, en él, en nadie. Las horas transcurren lánguidas y él tarda en llegar de nuevo. Ya no lo quieres, ni lo odias, pero lo necesitas desesperadamente.
Sientes el corazón en un puño, agitado e inquieto, y todos los días son igual de grises si no aparece él. Tus amigos ya no te reconocen, tu familia se siente frustrada.
Y tú te perdiste en la marea de emociones que te hunden, por los vaivenes del miedo y la esperanza.
Tras esto… tras esto sólo quedan noches oscuras.
No hay escapatoria. Quieres olvidarle, desprenderte de su aroma, de su voz, de su calor.
Pero sabes que no puedes. Es demasiado intenso, demasiado fuerte.
Al final… al final, lo sabes: mueres de amor, literalmente.

Claire (Madrid)

*Estamos de vacaciones, los correos electrónicos se atenderán a la vuelta (Disculpen las molestias) *

Tres aspectos

Concha, tres aspectos

Te quiero por tres razones,

No me miras con desprecio,
A pesar de ser humilde
Soy yo tu mayor consuelo.
Me besas todas las noches
Y rezamos por los dos,
Que nunca desaparezca
Nuestro gran amor.
Trabajas y me das hijos,
Siento respeto por tu gesto,
Soy la princesa de un cuento
Que espera ser siempre feliz.
Son tres motivos para amarte
Que me hacen ser fuerte,
Siempre te llevo en mi mente
Pues eres rayo, luz y quietud.

Consuelo Rodriguez Toja (Santiago de compostela, Galicia)

Lágrimas ahogadas, DESenREdo (Videopoema)

DESenREdo: Desmoral (Barcelona) 

Hélène Laurent (Lille, Francia)

http://www.desenredopoesia.wordpress.com

https://www.facebook.com/DESenREdooficial


DESenREdo (libro) disponible en PDF o papel:

http://www.lulu.com/spotlight/DESenREdo

DESenREdo, Desmoral y Hélène Laurent


 DESenREdo : Fusión de poesía, fotografía y dibujo en un peculiar homenaje al cómic DESenREdo es una invitación a volver a la esencia, a jugar con la palabra y la imagen con mucho amor o mucho humor, a no desperdiciar nada y disfrutar tanto de los nudos como de los DESnudos …

Creo que te quise demasiado rápido…

Creo que te quise demasiado rápido

Que soñé demasiado pronto

Y ahora que salgo de la perturbadora ensoñación

Me doy cuenta que nunca hubo más que lo que me ofreciste

Que el resto era fruto de mi imaginación

 

Ahora mejor me voy

Cerraré la puerta sin hacer ruido

Para que cuando tú despiertes de tu sueño carnal

Te des cuenta que pudiste tener lo mejor de mí

Pero que al desperdiciarme

No te quedaste más que con lo poco que quisiste para ti

 

Te pude haber dado todo

Puesto que ya te había ofrecido mi corazón

Te pude haber amado como a nadie

Puesto que ya te amaba con adoración

Pude haber estado a tu lado

Pero tú sólo me quisiste lejos

Para poder echarme de menos sólo aquellas tardes lluviosas

Que evocabas en tus poesías melancólicas

Como la que ahora lees, siendo el último pedacito de mí que te ofrezco .


 

Claire (Madrid)

Mundo al revés

Su mano por el cuerpo,

dándote escalofríos…
Y el tiempo enloquecido que

llenó de frío

y gritos sin voz

heridas
sin piel…

Alma y carne hechas pedazos.
Oscuridad.

 

Sus manos son

gusanos invisibles

hechos de podredumbre

que te corroen de todo

y te quitan lo humano de dentro
poco a poco.

 

Es más fácil olvidar un amor

que no pensar que amor

nunca tuviste.

Por qué  tantos doloridos

son dejados tirados

en los rincones del mundo?

Es que está puesto
del todo al revés?
Sus ojeras sin tiempo…

Tejidas por una historia de golpes,

de muertes y de gritos…

Sin escucha.
Nunca acabados.
Ellos
no te mentirán.

La calle no es

muchas veces una elección.

Es una soledad

sin apoyo, ni dinero,

en la sociedad del consumo.

 

Es más fácil olvidar un amor

que no pensar que amor

nunca tuviste

Por qué  tantos doloridos

son dejados tirados

en los rincones del mundo?

 

Los años pasan,
si no mueres…

Tan lentos.
Tan inexorablemente!
Y aún no puedes

llevar una ropa naranja,

como la de aquel día.
Aunque eso, en realidad,
no tendría que importarte:
ya nadie te mira.
Sólo eres el centro

de la flor de tu balcón.
Es que las arrugas,
y los cuerpos y las almas
desmantelados

no llaman la atención.

Y la familia

ya te deja en el hospicio.

“Estorbo” se lee “Discapacidad”

cuando el viejo
no tiene que cobrar
ni hacer gastar

“más de la cuenta”!

Y tú solo puedes soplar

una pregunta, nada más…
Una de estas que se quedan

siempre sin contestar:

“Por qué?

Por qué… ?
Por qué

tantos doloridos

son tirados

en los rincones del mundo?

Y por qué nosotros

los dejamos allí?
Como se cambia
esta clase de situación?
Como ayudar?”

Son los olvidados del mundo!
Y es que solo nos acordamos

de nuestros propios miedos…

Es más fácil pensar:
“No nos amaron nunca”

que recordar

si hemos amado jamás.


 

Gaëlle Strigini ( Paris)


 

ERA ASÍ

“…esto es amor, quien lo probó lo sabe” L. de Vega
La miraba fumar, mientras me hablaba
Y era capaz de besarme al tiempo
Entre calada y calada, no sé como
Mi cigarro siempre se apagaba
Esto era así, con ella el café se me enfriaba
Se me apagaba el cigarro
Ella bebía, mientras me besaba, un té eterno
Bebía un sorbo, me besaba, otro sorbo, me abrazaba
Ella nunca apagaba su cigarro
Lo descapullaba sobre el cenicero
Mientras me juraba amor eterno
Era así, su mano apretando mi pecho
Yo tratando de llegar a mi cigarro
Y éste una vez más, apagado
Me abrazaba, se tumbaba sobre mí, ronroneaba
Entre te quieros, te adoros, entre beso y beso
Como en un poema de García Moreno
Mientras la cerveza se me calentaba
Esto era así, en el sofá o en la cama
Mientras compartía sus proyectos y sus sueños
Yo de mientras, la adoraba con ojos muy abiertos
Mis manos presas en su pelo y en su cara
Incluso a veces, soñamos un futuro incierto
Entre sorbo y sorbo de té eterno
Tratando de reanimar la brasa del cigarro
Era así, a los hechos me remito
No había manera, no con ella, lo juro
De beber un café caliente, de terminar un cigarrillo.

Enrique Bazako Goiburu (Madrid)

“Llamadas perdidas”

A veces la única solución es abrazar el problema. Quiero decirte que cuando quemas, incendio el mundo para acercarme a ti. Y que cuando no estás comienzo a temblar sólo para que me creas. Tengo tantas cosas que decirte que sólo me sale mirarte. Antes he mentido, también sigo temblando, pero créeme cuando te digo que dependo mucho de las cosas que se han ido, que han comenzado a faltar. Y que cada vez que suena el teléfono una parte de mí sigue esperando que seas tú, y que cuando llaman a la puerta, sólo puedo imaginarte al otro lado, y que quieras entrar a mi vida, y quedarte, y ser felices juntos. A veces necesito eso. Qué quieres que te diga soy una catástrofe y no puedo hacer nada porque no puedo ser menos de lo que no soy, ni más de lo que fui contigo.

Empiezo a creer que somos llamadas perdidas, de esas de que nunca te enteras cuando sucedieron. Pues así con ella. Y, es que del amor a sobrevivir hay un solo paso. Espero nunca lo entiendas. Aunque el problema muchas veces fue que cuando ya sólo sabíamos alejarnos teníamos la necesidad constante de demostrarnos las cosas cuando ya ni demostrar las cosas podía salvarnos. Y le echábamos la culpa a la distancia, porque las palabras ya no alcanzaban, y cuando le gritaba “atrévete” ella escuchaba las últimas cuatro letras: “vete” y la perdía cada vez más.

Tengo fotografías que nunca me hice con personas a las que jamás volví a ver. Pero qué hago si nunca aprendí a querer sino era arañándome por dentro. Y mañana siempre puede ser o no ser el día de cruzarnos, pero si lo hacemos será bonito porque no me reconocerás. Hazme caso, la vida comienza cuando conoces a alguien que te cambia los esquemas, las ganas, el mundo y acaba cuando un día despiertas y a tu lado ya no hay nadie sobre la cama, sólo tú.

A estas alturas parece que la única manera de escapar del precipicio es saltando en él, y que sea lo que tenga que ser. O que no sea, porque a veces, al no estar ella, suelo olvidar cómo era eso de vivir. Porque sin ti el verano es un poco invierno. Y con las demás estaciones ha sido igual.

 


Alejandro Segura (Puebla, México)
Blog: Entre tus blancos y mis grises.

Juntos es despertar (Experiencia veraniega ” La Poesía no muerde”)

Jaime Domech

Jaime Domech

Al despertar el alba en verano,

Entre las finas sábanas, sus cuerpos enredados.

La cálida brisa acaricia sus rostros,

Entrelazados en tiernos abrazos.

Allí, los besos a oscuras tienen nombre.

Allí, arden en suspiros sentimientos apasionados.

Donde contempla en sus defectos la belleza,

y una simple mirada perfila la sonrisa más bella.

Donde, entre cosquillas, las yemas de sus dedos

acarician con suavidad su torso desnudo.

Donde saborea el dulce de sus labios,

donde respira sumergido en el aroma de su piel,

donde no existen reglas, ni barreras,

y escuchan en tímidos susurros

sus sentimientos más profundos.

Rayos de sol de verano

iluminan la mañana de los enamorados.

Ellos, tras despertar, siguen soñando.

Siguiendo los pasos de la creación: 

Poema y voz: Ana Fernández García (Cáceres)

Imagen: Jaime Domech (Málaga) https://jdomech.wordpress.com/ https://cadaverexquisitofotografico.wordpress.com/

 

Kilómetros

No me preguntes cómo he llegado hasta aquí. No lo hagas. Terminé cansándome de la tristeza, de las despedidas, de la esperanza, de los ojalás. De que te dieras cuenta de que seguía sonriéndote cuando ya te habías alejado. Eso, pero un día no me pude quedar más, así que intenté sobrevivir lo mejor que pude. Desperté un domingo y seguía cayendo igual de rápido, porque después de todo, las ausencias se me siguen notando en la sonrisa. ¿Sabes? Es como que algo importante falta y no sabes muy bien cómo llenar el espacio. No sé, quizá al final de eso se trata todo, de reemplazar el vacío. De ser otro diferente al que eras. De encontrar a quien piense que nuestras ruinas son un bonito lugar para construir. No sé si me explico, no de dejarlo todo por alguien, pero de darlo todo por algo, por cualquier cosa, que es mejor que quedarte con nada o peor aún, a medias. Y yo que pensaba que iba a quedarme esperando siempre ese autobús que ya había pasado, toda la vida. Y con el tiempo acabas entendiendo que la distancia no son los kilómetros, la distancia es abrazarse y no calar en la otra persona. Pero tú abrazas como sólo tú sabes hacerlo. Los kilómetros son de echarte de menos, son las ganas de volver a verte desde que te vas. Pero supongo que eso es el amor, que nunca logren alejarte del todo para hacerte olvidar. Todavía puedo sorprenderme. A lo mejor me verás algún día recordándote a escondidas, cuando nadie mire, y voy a sonreír hasta olvidar porque había empezado a hacerlo. Y te voy querer hasta que las cosas buenas dejen de ser difíciles. Esto lleva su tiempo, cariño, como las mudanzas, sólo que esta vez la que se muda eres tú y yo me quedo. Aquí. Donde siempre, donde tampoco se está tan mal sin tener la sensación de que ya sólo eres la mitad de algo que hace tiempo no está. Y luego regresarás, cuando ya sea demasiado tarde, y te diré que ya lo era desde antes de comenzar, luego tus ojos me dirán ‘ven’, mientras yo cerraré los míos como deseando escapar. Como si me recordara a mí mismo que me hace daño volver a excederme con el alcohol. Contigo, claro. Como si el día de mañana se resumiera al ir y venir de tu cabello o el de tus caderas. Así que me voy, no estaré antes de que vuelvas a mirarme como si quizá. Antes de que recuerde que las cosas van perdiendo sentido sino te llevo al lado. Así que prepárate cariño, la tormenta sigue aquí, y yo espero que nunca te des cuenta de que sigo teniendo un huracán en el pecho.

 


Alejando Segura Ciudad: Puebla (México) “Entre tus blancos y mis grises”.

 https://www.facebook.com/pages/Entre-tus-blancos-y-mis-grises

Marthe et Fernand (Con voz)

Marthe et Fernand, Manuel Alonso

Marthe et Fernand, Manuel Alonso

 

Lo grabaron en una piedra

que permanece blanca

cuando el resto grisea.

 

   1930             

             34                            

                        81.  

 

    Je t’aime toujours.            

           Je t’aime encore.   

                          Je t’aime.

 

Quién hubiera dicho

que para ser eterno el amor

se celebraría mejor

detrás de la iglesia.


Imagen: Manuel Alonso (Madrid) “El bosque Baobab”

 http://bosquebaobab.wordpress.com


Poema y voz: Hélène Laurent (Lille, Francia)

DESenREdo:http://www.desenredopoesia.wordpress.com

“La Poesía no muerde”: http://www.lavidaenpoesia.wordpress.com

La rosa más sevillana

En lo más profundo del más castizo sur tenía (y en ocasiones, todavía tiene) lugar un modo de vida anacrónico, obsoleto, que si bien se caía por su propio peso, ninguno de los que así se habían acostumbrado a existir estaba enterado o se preocupaba por esta situación.

Era una población minera y agrícola, provincia de Sevilla, de costumbres sencillas y sin más horizontes que los lindes de su pueblo si no era estrictamente necesario. Se conformaban con desarrollar sus físicos cometidos hasta tener lo suficiente para comer y tener descendencia, con puntuales aderezos que iban en todas las ocasiones de la mano del vino, del cante y del baile, estando estos dos últimos impregnados de  eso que llaman “duende”.

En casa del tejero de este lugar, un calé de vida paya, nunca nadie podría imaginar que crecería la flor más bonita de toda Andalucía. La mayor de doce hermanos, con una cabellera clara y ensortijada sobre su espalda, fuerte pero huesuda, con una piel blanca como el nácar y suave como los pétalos que estampados decoraban todos sus vestidos. De unas manos menudas, agrietadas del uso que requiere sacar adelante a una larga y hambrienta prole de hermanos de los que tuvo que hacer de madre sin tocarle. Tenía un brillo en los ojos, que no titubeaban ni ante el dolor de la guerra que habían visto. Le pusieron un nombre que casi parecía haberse inventado para ella, pues Gracia era y una gracia del mismo Dios les parecía a todos los que la habían oído reír alguna vez.

Tan linda era la muchacha que hasta el Padre Julián, que añejo y viajado, había visto más caras que cualquiera del pueblo, tornaba su siempre serísimo semblante, sin poder evitarlo, en un rostro con ojos entrecerrados para aguzar la vista y con los dientes sobre el labio inferior, al tiempo que musitaba “Qué niña más bonita”.

Ilustración de Alberto Soto

Ilustración de Alberto Soto

Poco más que para oír misa salía Gracia a la calle, pues estaba tan ocupada cuidando de su familia, que jamás pisó la escuela. De hecho eran tan pocas las veces que se dejaba ver, que ningún hombre se atrevía a rondarla por miedo a espantarla y no poder volverla a contemplar.

Cierto día de soleada primavera, se encontraba sacudiendo el polvo de una alfombra en su ventana, canturreando una coplilla que le había oído a su madre, cuando el único que reunió el valor para cortejarla la vio por vez primera. Es un momento que si bien ambos recordarían toda su vida, fue tan intenso como fugaz, apenas un cruce de miradas.

Desde ese mismo momento, el mozo se juró que no descansaría hasta tener la oportunidad de dirigirse a ella. Y así, “El Ruso”, como lo llamaban por lo alto y por lo rubio, se presentó día tras día, después de salir de una larga y durísima jornada en la mina, en la puerta de la casa en cuya ventana la había visto por primera y última vez. También se molestó en preguntar por ella a sus compañeros de trabajo, vecinos de la muchacha, consiguiendo de este modo averiguar que no salía casi nunca de casa, que sólo se la veía por la iglesia y siempre flanqueada por sus padres y hermanos, que trabajaba mucho y hasta consiguió saber su nombre. Así, el mozo descamisado y lampiño, esperaba y esperaba, siempre mirando hacia la ventana hasta que oscurecía.

En estos amplios tiempos de espera, mientras trabajaba o… Definitivamente en cualquier momento del día, pensaba en ella y daba vueltas a su cabeza atormentándose, buscando qué podría decirle cuando lograse verla. Al cabo del tiempo, con las cortinas de aquella ventana que continuaban sin abrirse ante sus ojos, le vinieron unas palabras inspiradas en un rizo y media nariz que en una ocasión consiguió verle un afortunado domingo en la puerta de la capilla. Éstas comenzaron a repetirse en su cabeza, era la mejor opción que se le había ocurrido para dirigirse a su amada.

Entretanto, Gracia, ajena a las vicisitudes del joven minero que la aguardaba en su puerta, seguía trabajando sin descanso día y noche, bella como siempre pero triste como nunca, pues día a día observaba cómo sus hermanos sí habían tenido la oportunidad de ir a la escuela a cambio de su propio sacrificio y en detrimento de su felicidad. No concebía ninguna salida posible de su situación,  y creyéndose condenada por el destino a jamás salir del bucle que era su existencia, aprovechaba cualquier posibilidad de esconderse para estar sola y amarga, llorar.

Por fin, en una tarde de verano, cuando rozaba El Ruso  la desesperación y el Sol parecía estar lanzándole ascuas sobre la frente, la ventana se abrió, se abrió como se deben abrir las puertas del cielo, y tras un instante inevitable de impresión, anonadamiento y un hasta un poco de miedo, el minero enamorado se puso por estandarte el coraje y la llamó por su nombre con la viveza de quien se niega a perder la oportunidad de su vida.

–          ¡Gracia! ¡Gracia! ¡Asómate,  por mi vida, asómate!

Cuando hubo captado su atención y sus ojillos pardos se habían entornado ante tales gritos, soltó aquello que tantas veces se había repetido en su cabeza: 

–          Al Sol y a la Luna le he prometido que por mi vida no dejo que la chiquilla más hermosa se pegue la vida entera trabajando sin saber que aunque ella no me quiera ¡No me moriré tranquilo hasta decirle, que me tiene loco de amores!

Aunque sonaba mejor en su cabeza, consiguió que le escuchase y no sólo eso, sino que además, ella se ruborizó y como la adolescente decente y nada acostumbrada a tales atrevimientos que era, soltó una risilla floja y corrió a meterse dentro de su casa.

Tras tantas horas debajo de esa ventana, se había quitado un peso de encima, cumpliendo el juramento que se había hecho a sí mismo y no solo eso, sino que además, se había quedado con una inefable sensación de felicidad que le provocaba el recuerdo de una sonrisa que no se le quitaba de la cabeza. Ella le había escuchado y para él, que humilde, no tenía pretensiones más ambiciosas, era suficiente.

Sin embargo, cuando ese mismo domingo, la hija del gitano tejero le dedicó un nuevo rubor de sus mejillas y una tímida mirada, supo que no podría dejar de esperar bajo su ventana hasta que fuera suya.


Ismael Piazuelo

http://lagacetadelpiamonte.com/


Que no te lo digo

Que no, que no te lo digo,

no tienes por qué saberlo,

que tengo yo mil razones

para guardarme el secreto.

Que no quiero pregonarlo

ni echar campanas al vuelo;

que debes vivir tu vida

al margen de este absurdo juego.

Sólo sé de ti tu nombre

y aún dudo que esté en lo cierto;

que tienes los ojos verdes

y la voz de terciopelo.

Que tienes la sonrisa blanca

transparente como el cielo;

limpia y clara la mirada,

y el pelo negro, muy negro.

Me basta sólo con verte

y adivinarte en mis sueños,

y saber que tú no sabes

lo que yo escondo en mi pecho.

¡Pero si no tiene importancia!

¡Si tampoco tiene remedio!

¡Que no te lo diré nunca!

Insisto: no debes saberlo.

Por nada del mundo diré

lo mucho que te estoy queriendo.

 

 

 


Jesús Sanz Perrón (Madrid.)

http://librodaguerrotipo.wordpress.com.

———– Promesas ———-

Yo me quedaba en la orilla

jugando con la arena,

mientras tú te adentrabas, cual ondina, en el mar,

esquivando las olas.

Saltabas y reías.

Y después reías todavía,

y jugabas con la espuma blanca,

y nadabas, y te perdías un instante, y renacías más tarde.

Y siempre jugabas: con el agua, con la espuma, con las olas.

Al fin te veía volver a los orígenes.

Veía venir a la náyade,

resplandeciente como un pez desnudo y

alegre, pendiente de un hilo, entre las aguas.

Y tú – sí, eras tú –

me invitabas a cumplir las promesas

que nunca nos hicimos.


 

Jesús  (Madrid)

 


Poema busca ilustración…

lapoesianomuerde@gmail.com

(con nombre, apellido (o nombre artístico) ciudad y enlace)

Se aferra al metal (*Segunda experiencia “La Poesía no muerde”*)

Lucía Morales

Lucía Morales

Se aferra al metal

la promesa fugitiva

de unos amantes efímeros,

puede que por miedo al agua,

o quizás a las alturas,

permanece agarrada a la barandilla,

llena de un recuerdo

que asoma al  vacío.

Hoy en día, hasta los puentes

que parecen de piedra

se derrumban.

Siguiendo los pasos de la creación:

Imagen:Lucía Morales(Salamanca) http://educacionyhumanidades.wordpress.com http://luciamoralesguinaldo.wordpress.com http://es.linkedin.com/pub/lucía-morales-guinaldo/73/429/2b5

Poema: Hélène Laurent (Lille, Francia) http://www.desenredopoesia.wordpress.com, http://www.lavidaenpoesia.wordpress.com

 Voz: María G.Vicent (Valencia,España) http://temiromemiras.wordpress.com/ http://maria-ayertodoempezo.blogspot.com.es/

Imagen encontró poemas.

montaje imagen Patty

 

Imagen:

Patty Escalante (Caracas, Venezuela)

Poemas:

Pablo Mirlo (La Serena, Chile) http://www.pablomirlowordpress.com

Susana G. López. (Barcelona). Susanaglopez.jimdo.com

Mayca Soto Guerrero (Barcelona) http://www.elgrisdeloscolores.wordpress.com

 

FRENCH CLICHÉS

FRECH CLICHES español (RED)

Esta obra será expuesta y puesta a la venta del 7 de noviembre -al 13 de noviembre  2014 (Galeria ARTES, París, Francía)

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de día

en el cielo de París,

ciudad de la luz

en la que el amor se grita

con pintura blanca.

¿Quién no se enamoraría

a orillas del Sena?

empujado por ángeles amorosos

o supuestos santos

que atrapan en redes de cristal

corazones y miradas

capaces de sellar un instante

para la eternidad.

 

Versión en francés

Versión en francés

Desmoral (Barcelona, España)

 http://juliamoral.com

Hélène Laurent (Lille, Francia)

https://lavidaenpoesia.wordpress.com/category/el-rincon-de-helene/

GALERIE ARTES 11 RUE FREDERIC SAUTON, PARIS 75005 (plan) Métro : Maubert Mutualité

GALERIE ARTES
11 RUE FREDERIC SAUTON, PARIS 75005 
Métro : Maubert Mutualité

Simulación de exposición

Simulación de exposición

Perdona

José Alcalde, Abdicación, gráfica digital, 2014

José Alcalde, Abdicación, gráfica digital, 2014

Perdona que aún respire
Perdóname que el aire
Llene aún mis pulmones condenados
Por haber respirado
Doloso y ciego aliento de pecado

Perdona que mis ojos
Puedan seguir mirando
Perdona que mis cuencas aún no alberguen
Con la tierra raíces y gusanos
Porque un día miraron
Con deseo los frutos prohibidos
De vallados ajenos profanados
Por lujuriosos ojos encendidos

Perdona que el latido
Tenaz y testarudo
De mi corazón siga
Marcando con descaro
El pulso de mi vida
Después de haber sentido
Con pasión culpa y miedo
Cercano otro latido
Para mí prohibido

Perdona que a mis huesos
Los cubra todavía
La carne del pecado
Y fluya por mis venas
La savia de la vida
Después de haber hollado
Con medrosas caricias
Suaves pieles vedadas

Perdona pues que viva

Perdona que respire

Perdona la osadía
De que mis ojos vean
De que mis ojos miren

Perdona que mis manos
Estrechen a las tuyas

Perdona finalmente
El gran atrevimiento
De que mi corazón
Lata tímidamente
Pidiéndote perdón

Ramón Fernández (Valladolid)

 http://palabraypoesiarfdez.wordpress.com/

Poema encontró ilustración gracias a José Luis Alcalde Soberanés (México)

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Con tu aliento

Siento como golpeas mi cara con tu aliento.
Húmedo, violento, recién descubierto.
Los músculos de mi quijada, pesados y lentos
jalan lo último del cigarro, y duerme el cuerpo.

A esta noche le falta sal en la lengua,
le falta el soplo de juventud inquieta.
No faltan recuerdos, ni sobran memorias abiertas.
Todo es algo que cae, como costras de la conciencia.

Viviré, siempre colgado de alguna razón,
y siento como si le hubiera entrado luz al corazón,
como una llave abierta, agua de la luz,
tierra de luz, piel de la luz, apagón.

Que sea un lago, un puño de arena,
una cicatriz liquida, reciente y tierna.
Que sea, fácilmente, la vida como uno espera
para morirla de golpe como vez primera.

Uno siempre sabe, adivina el momento.
Pareciera que esto de vivir sin saberlo
fuera solo como ir en un juego
donde uno despierta para dormir de nuevo.

 

Daniel García (Guadalajara, México)

www.moonschild.wordpress.com

Amor nada más (montaje con voz e imagen)

 

Poema y Voz: Mateo Gandía (Villena, Alicante)

Fotografía: Andrea Ortega Albero (Villena, Alicante)

PARA LOS QUE AUN NO ENCUENTRAN EL AMOR

Te he estado buscando por mucho tiempo, he pensando que podría encontrarte a mi lado pero siempre que miro no hay nadie ahí, por eso camino sola esperando verte más adelante…pasa el tiempo y aun no puedo verte, ya estoy en el Lugar que llame futuro cuando comencé a buscarte, ahora veo atrás por si ahí estuviste y no puse atención, SI! creo ver algo, pero desde aquí no descifro que pueda ser, como quisiera devolver el tiempo para mirar eso que puedo ser y nunca fue, pero si lo hago me perdería y todo esto que ahora tengo desaparecería…debo pensarlo…debo hacerlo…
Ahora puedo entenderlo, no te encuentro a mi lado, tampoco delante de mi o en mi pasado porque siempre estuviste aquí, dentro de mí, mi gran amor, mi amor eterno, mi perfecto idilio, yo te di vida aquel día que comencé a buscarte y hasta hoy te he dibujado como mi más perfecta creación, con la mayor de las perfecciones. No necesitaba encontrar el amor en los ojos de otra persona, solo necesitaba mirar mis ojos, esos donde se refleja mi alma y encontrar ahí el amor, aquel que nace de mí y para mi, el que me acompañara en esto que llamo vida… y como dice el poeta, debo amar la vida porque es la única que no me dejara sin que antes yo la haya dejado a ella.

 

Lluvia Sánchez. (Hastings. Inglaterra)

Busqué a la niña risueña (Con voz)

Busqué a la niña risueña, Hélène Laurent

Busqué a la niña risueña, Hélène Laurent

http://www.ivoox.com/busque-a-nina-risuena_md_2991159_1.mp3″

 

Hélène Laurent (Lille, Francia)

(Música de fondo Aerosmith, don´t want to miss a thing)

 

Busqué a la niña risueña

cuyo mundo de tierra

no tenía nada que envidiar al cielo,

busqué por las calles

y en el andén

de aquella parada de metro.

 

Se perdió la joven

que soltó tu mano,

quizás esté en uno de tus hoyuelos hundida,

atrapada en una de tus pequeñas manías

o en ese espacio que te gusta dejar

entre un zapato y otro.

 

Sospecho de tu piel salada,

de cada centímetro de tu cuerpo recorrido,

de tu mirada ardiente

y de las promesas que se llevó

el tiempo.

 

Fotografía en color

que irremediablemente

torno a blanco y negro.

 

Hélène Laurent (Lille, Francia)

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Unido a mi suspiro

Unido a mi suspiro está tu aliento,
que todo su poder en mí derrama,
y mi voraz, inmensa, eterna llama
te pertenece a ti por nacimiento.

Esta pasión se me torna tormento
si no la cuidas tú, y te reclama,
si te vas porque el cieno otra vez lama
y sólo te sea fiel en pensamiento.

No prometo cambiar lo corrompido,
siempre he mentido, y mentiré, y miento.
Y aunque te amo, no sé mejor amarte.

No prometo cambiar, y lo que pido:
(y pido lo que quiero amor, lo siento)
es que lo aguantes siempre sin marcharte.

Violeta Ibáñez Gil (Elche)