Este poema está hecho de ramilletes de olvido,

De memorias pasadas, de olas en el mar

que  narraban un tiempo de contradicción,

cuando te decía qué pena que no me duela tu nombre,

qué pena que no me duela ni el dolor.

Mírame vivir estoy hecha con fibras de morir.

Mi amor está  incompleto, pidiendo los instantes,

En que te vuelves  pensamiento, viento y momento,

Pidiendo sin querer mariposas en un eclipse de sol

y gorriones que se te parecen en el fulgor del arcoiris.

rosas blancas y amarillas y cataclismos no vividos,

Mi amor está incompleto tiene miedo de las ruinas,

Y huye del desorden de este mundo que tu destilas.

Mi amor era diferente, a mí no me importaba ser decente,

Y entre corrientes y para siempre….

Qué pena que no me duela tu nombre,

Qué pena que ahora no te nombre.

Pero hoy mírame vivir que soy fuerte porque solo tengo

entre mis venas y mi sangre, entre mi alma y mi carne,

Tejido vivo y dolor en kilómetros olvidándose de ti,

Pájaros ciegos buscando un sueño allá del otro mar”


 Patricia Sabag, palabras para el otro lado del mar.

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