Kilómetros

No me preguntes cómo he llegado hasta aquí. No lo hagas. Terminé cansándome de la tristeza, de las despedidas, de la esperanza, de los ojalás. De que te dieras cuenta de que seguía sonriéndote cuando ya te habías alejado. Eso, pero un día no me pude quedar más, así que intenté sobrevivir lo mejor que pude. Desperté un domingo y seguía cayendo igual de rápido, porque después de todo, las ausencias se me siguen notando en la sonrisa. ¿Sabes? Es como que algo importante falta y no sabes muy bien cómo llenar el espacio. No sé, quizá al final de eso se trata todo, de reemplazar el vacío. De ser otro diferente al que eras. De encontrar a quien piense que nuestras ruinas son un bonito lugar para construir. No sé si me explico, no de dejarlo todo por alguien, pero de darlo todo por algo, por cualquier cosa, que es mejor que quedarte con nada o peor aún, a medias. Y yo que pensaba que iba a quedarme esperando siempre ese autobús que ya había pasado, toda la vida. Y con el tiempo acabas entendiendo que la distancia no son los kilómetros, la distancia es abrazarse y no calar en la otra persona. Pero tú abrazas como sólo tú sabes hacerlo. Los kilómetros son de echarte de menos, son las ganas de volver a verte desde que te vas. Pero supongo que eso es el amor, que nunca logren alejarte del todo para hacerte olvidar. Todavía puedo sorprenderme. A lo mejor me verás algún día recordándote a escondidas, cuando nadie mire, y voy a sonreír hasta olvidar porque había empezado a hacerlo. Y te voy querer hasta que las cosas buenas dejen de ser difíciles. Esto lleva su tiempo, cariño, como las mudanzas, sólo que esta vez la que se muda eres tú y yo me quedo. Aquí. Donde siempre, donde tampoco se está tan mal sin tener la sensación de que ya sólo eres la mitad de algo que hace tiempo no está. Y luego regresarás, cuando ya sea demasiado tarde, y te diré que ya lo era desde antes de comenzar, luego tus ojos me dirán ‘ven’, mientras yo cerraré los míos como deseando escapar. Como si me recordara a mí mismo que me hace daño volver a excederme con el alcohol. Contigo, claro. Como si el día de mañana se resumiera al ir y venir de tu cabello o el de tus caderas. Así que me voy, no estaré antes de que vuelvas a mirarme como si quizá. Antes de que recuerde que las cosas van perdiendo sentido sino te llevo al lado. Así que prepárate cariño, la tormenta sigue aquí, y yo espero que nunca te des cuenta de que sigo teniendo un huracán en el pecho.

 


Alejando Segura Ciudad: Puebla (México) “Entre tus blancos y mis grises”.

 https://www.facebook.com/pages/Entre-tus-blancos-y-mis-grises

Un comentario en “Kilómetros

  1. Me encanta la redacción y esta parte
    “que es mejor que quedarte con nada o peor aún, a medias”, mucha creatividad y talento junto. Buen post, te invito a visitar mi blog

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