Así, con la locura

Despertó sin nombre, ni correo, vagando en ocho residencias vacías,

incapacitada de pensamiento y sueño. Ni una  letra la describía, ni una  imagen, apenas tacto, experiencia de vagabundos, hurgando en pilas, inspeccionando, tirando, durmiendo a veces  en un costado.

 

Ciega de garras quebradas, recipiente de tristezas, y última conciencia

buscando el nido de agua, desgraciada,  buscaba el nido de agua con sus últimas fuerzas tras tanta muerte. Así, con la locura. Así con el abono. Así, con el amor. Así con la dignidad. Llegan cuando no quedan fuerzas para manicomios, ni tolerancia al hedor del estiércol.  

 

Límpiate con mi tierra, restriégate la piel entera, báñate en el río, húndete donde el agua corre fría, busca el panal de hielo, y úsalo, atrévete,

tierra, barro, abono, límpiate con mi semilla, abriré mis palmas para tocarte el cuerpo entero y no sé cuanto pueda durar el ritual, pero así sucio con la mujer sin nombre en tu boca, reflejo amargura y tú cuando regreses  limpio, tus manos limpias caminarás a mi tierra y si, entonces, harás germinar la semilla que agoniza esperando, porque nunca llegas.

 

Tú, vida,  la única conciencia posible de la muerte, impura traidora ausente,  déjame ser el aire que te acompaña en el camino, el  agua subterránea, arrastrándose la ola, ése sonido, déjame ser, no me toques, no me cubras, no me hables, seamos gotas de sudor materia, nada concreto, materia nutricia.

 

Fernanda Victoria Paz,( Lunabaja)

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